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Denuncia del poder mental

viernes, 01 de agosto del 2008 a las 11:46

DENUNCIA DEL PODER MENTAL

Un paréntesis
En la serie que estamos siguiendo respecto de la provisión del Señor en la cruz, quisiera hacer un paréntesis, diría que necesario, para puntualizar algunas cosas necesarias en este momento de nuestro estudio. Lo último que estuvimos viendo fue la provisión de Dios y la apropiación de esa provisión respecto de la obra del Señor; que Él murió por nosotros y nosotros morimos con Él; que Él murió por nosotros y que nuestro viejo hombre también fue crucificado con Él.
Y veíamos la vez pasada que además de la Palabra del Señor decir que el viejo hombre ya fue crucificado, también nos dice la Palabra que lo hagamos morir; es decir, hacer morir no es porque no esté muerto en Cristo, sino porque por medio de lo que ya fue hecho en Cristo, lo hacemos morir en la práctica de la experiencia subjetiva; pero no lo hacemos morir porque esté vivo, sino que lo hacemos morir porque el Señor lo crucificó, porque el viejo hombre fue crucificado ya con el Señor, y lo que Él ya terminó ahora nosotros lo aplicamos. En ese sentido es que en una parte de la Biblia dice que el viejo hombre ya fue crucificado, y en otra parte dice que nos despojemos del viejo hombre.
Ahora quisiéramos compartir algo con mis hermanos en este punto. Creo que algunos lo tienen claro, pero quizás otros no; y tuve la carga, antes de seguir adelante, de compartir esto con mis hermanos. En estos días, no es la única vez, porque ya varias veces lo he estudiado, y es una técnica bastante antigua; pero en estos días se ha ido haciendo muy popular una serie de técnicas mentalistas que se han querido presentar en algunos medios, incluso como cristianas; pero que tienen un fondo no cristiano, sino más bien pagano, esotérico, y voy a demostrarlo. Y la razón por la cual quiero hacer esto, y les dije que era como una especie de paréntesis, es porque cuando nosotros nos encontramos con lo que el Señor ha provisto en la cruz, hay la posibilidad de que algunos hermanos quieran aplicarlo como una técnica mentalista; y no se trata de hacer esfuerzos mentales, no se trata de visualizaciones, se trata de fe; pero tampoco se trata de una fe indefinida, sino una fe clara en Dios.
El truco de Satanás es pretender que tengamos fe, pero no precisamente en Dios. Satanás ha llamado Dios al universo. Como él es parte del universo, quiere hacerse el centro y quiere hacerse la expresión misma de Dios. Ese es el problema por el que empezaron todos los problemas, el diablo. Entonces él trata de llamarle divinidad a lo que apenas es creación; quiere hacerles creer capaces de obras divinas, de hechos divinos.

Entonces nosotros necesitamos clarificar, penetrando con la espada de la Palabra del Señor lo más hondo de estas cosas tan sutiles, que se presentan, incluso en medios cristianos; técnicas que llevan a las personas a confiar en ellas mismas, y que la llaman fe. El lenguaje sigue siendo el mismo cristiano, pero la técnica es un ejercicio de la creación en sus fuerzas, tratando de producir efectos divinos.

El origen del problema
Eso es el problema del diablo. Sin ser divino, sino que siendo mera¬mente una creación, él dijo: “Seré semejante al Altísimo”. Eso significa que él puso en ejercicio las fuerzas que Dios le dio en su condición de criatura, y las dirigió en un pretendido autodesarrollo para ir más allá de lo que realmente era. Él era sólo una criatura, y lo será eternamente, y todo el mundo será siempre sólo una criatura. Pero el diablo quería hacerse semejante a Dios. Y ese mismo engaño fue el que le vendió a Adán y a Eva en el principio. Cuando la serpiente habló con Eva, le dijo la misma cosa con la que Satanás se autoengañó: Seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Es decir, si ustedes hacen eso, entonces ustedes van a avanzar de esta condición de meras criaturas, y van a ser como Dios; ustedes van a ser dioses en ese sentido.
Ese principio satánico es el que está detrás de muchas cosas. Y ahora, como el diablo lo está mezclando en medios cristianos por medio de la técnica de la visualización, como que si tú visualizas algo y haces el ejercicio de visualizarlo por medio del pensamiento positivo, entonces tú mismo estás incubando en una cuarta dimensión una nueva situación de eventos, una nuevas cosas; y su tú piensas que esto es lo que tú quieres y esto va a ser tu futuro, tú mismo, por medio de esa práctica de la concen¬tración, estás creando tu propio futuro.
Eso se está presentando como si fuera el evangelio. Claro que el diablo tenía que encontrarse algunas frasecitas en la Biblia que fueran parecidas, para él tomarlas y mimetizarse en ellas. Pero entonces por eso mismo yo quisiera que veamos algunas de esas frases, para que hagamos algunas precisiones.

Inicialmente veamos a Mateo 21 y a Marcos 11. Generalmente se quieren usar estos versículos para pretender decir que al fin de cuentas lo que el Señor Jesús estaba enseñando era simplemente lo que enseñaba el esoterismo desde hacía mucho tiempo atrás. Ellos pretenden presentar a Jesús como si hubiere sido el primer hombre que se dio cuenta que era Dios, y que ahora nosotros le seguimos a Él sólo como un ejemplo; es decir, que nosotros también tenemos que decir que somos dioses como Jesús dijo que era Dios; pero eso sí, sin ninguna relación con Jesús, sino por medio de la técnica de decir, yo soy tal cosa.

Principio hermético
Esa táctica orientalista tipo Sheikonolé, tipo Insight, o tipo metafísico, pensamiento positivo, o visualización, o lo que llaman el tercer ojo, eso es un principio hermético, que proviene de Hermes Trismegisto. Unos discípulos de Hermes Trismegisto lo desarrollaron y lo escribieron en un libro ocultista que se llama “El Kibalión”, publicado por editoriales ocultistas. Al leerlo uno se da cuenta que el principio que están pregonan¬do desde Hermes Trismegisto en la antigüedad, es el de la visualización, el de creer en la mente, el de concentrar las energías para, a través de las energías de la mente, dirigir las circunstancias, y encubarlas como en una especie de cuarta dimensión, como lo presenta Paul Yonggi Cho en su libro que se llama precisamente “La Cuarta Dimensión”. Miremos lo que dice Mateo 21:18-22.
“Por la mañana, volviendo [Jesús] a la ciudad, tuvo hambre. Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. Viendo esto los discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó enseguida la higuera? Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.
A una primera vista pareciera que se trata simplemente de hablar y poner fuerza en el hablar, y en la fe, pero una fe en sí mismo, no una fe en Dios; y eso es lo sutil. El verso 22 puede parecer como si abriese las puertas a una dimensión extra transcendente, diferente, al ejercicio táctico de la mente. Pero no se trata de una fe en sí mismo, no es una fe en que si yo digo. Hay personas que toman la actitud de creer en la fe; es una fe en la fe, es una fe en la táctica, es una fe en el proceso de visualizar, es una fe en el manejo mental y visualizando lo que yo quiero, haciendo fuerza mental y teniendo una fe en mi fuerza y en mi táctica.

No es esa la fe de que habla el Señor Jesús, sino una fe en Él; no en la fe, sino una fe en lo que es distinto de ti, en lo que Él ha prometido y en lo que Él se ha comprometido; entonces ya no estás descansando en ti mismo, en la mera creación y en tus meras tácticas, sino en lo que Él es y en lo que Él dijo y en lo que Él se comprometió. La fe es en Él; es una fe cuyo objeto es Dios y cuya fuente es Dios. Eso es lo que quisiera que subrayemos, que el objeto de esa fe tiene que ser Dios en Cristo, y la fuente de esa fe tiene que ser Dios en Cristo. Si la fe es simplemente un autoejercicio, como decir, autosuperación por medio de mi propia fuerza, entonces ese soy yo, ese “seré semejante al Altísimo”, seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal; eso es lo que está detrás de esas filosofías, pero que en principio es el mismo principio satánico.

La legítima fe
Gracias a Dios que no sólo Mateo registró estas palabras de Jesús, sino que Marcos, de boca de Pedro, también las registró, y un detallito que se le olvidó decir a Mateo, sí lo dijo Marcos. Por alguna razón no sólo tenemos a Mateo, sino también a Marcos. Los dos hablan de lo mismo. Solamente Mateo y Marcos mencionan el mismo caso; por eso debajo del titulito que le pusieron -Maldición de la higuera estéril-, que no es parte del texto, se ve que de Mateo se traslada a Marcos 11. Leamos, pues, en Marcos 11:20-22:
“Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respon¬diendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios”.

Nótese que en Mateo habíamos leído que dice: Tened fe; pero lógica¬mente que por eso fue complementado por Marcos; porque es que Mateo no dijo una mentira, pero sólo dijo una parte, y la otra parte la dijo Marcos. Un doble testimonio que te muestra en quién tienes la fe. Es una fe en Dios. Amados, hay personas que ponen su fe en su propio ayuno. Ayunan y es como si fueran a forzar al Señor por medio de una huelga de hambre para hacerle cambiar de propósito y de voluntad. A veces tenemos fe en la táctica de la alabanza, y decimos: La alabanza tiene poder; es decir, que no nos importa alabar al Señor, pues lo que nos importa es tener poder; entonces alabamos para por medio de la alabanza maniobrar nosotros el poder; lo que nos interesa es tener nosotros poder. No nos interesa el Señor mismo, y no lo alabamos de una manera desinteresada, sino que lo alabamos como un medio de obtener poder; es decir, que si yo alabo, tengo poder. Claro que el Señor habita en medio de las alabanzas de Su pueblo; claro que cuando tú lo estás alabando, el Señor te llena de poder; pero el querer el poder y utilizar la alabanza sólo para obtener poder, es como si un chico dijera: Yo quiero que mi papá o mi mamá me dé plata. Para conseguirlo le doy primero un besito, y después entonces sí le saco la plata. Así es alabar al Señor para tener poder.
Cuando alabamos al Señor lo debemos hacer por Él mismo, así no experimentemos nosotros ningún poder; lo que nos debe interesar no es lo que nosotros experimentamos. Cuando lo alabamos a Él, lo que nos interesa es que Él sea alabado por lo que Él es. Claro que si, como consecuencia, nos sentimos con poder, porque estamos cerca de Su presencia, porque Él habita en medio de las alabanzas, pues, amén; eso está muy bien. Pero está mal utilizar la alabanza como fuente de poder. Sí lo es en un sentido, pero el motivo está equivocado; usar la alabanza como táctica. A veces usamos tácticas para lo que queremos, y queremos usar a Dios, ya sea alabándolo, ya sea visualizando, o buscando la táctica, qué dice la Biblia que hay que hacer para tener esto; y nos volvemos, hermanos, nada menos que magos blancos.

Tácticas ocultistas mezcladas con el cristianismo
Se los voy a demostrar mediante un libro de magia. Ustedes pueden decir: Hermano Gino, ¿usted nos va a leer un libro de magia? Les comento que un hermano mío, que es científico, una vez estaba encartado con un montón de libros de química y otros temas científicos; entonces me regaló muchos libros para la Biblioteca, pero entre los libros vino incluido un libro escrito por una parapsicóloga, es decir, una bruja moderna. Una vez yo iba a quemar el libro, pero sentí no quemarlo para poder demostrar por medio de un libro escrito por una bruja, el mismo lenguaje que se está oyendo en algunos púlpitos; la misma táctica de cuarta dimensión, de pensamiento positivo. Vaya usted a una librería de ocultismo y mire los títulos de los libros: “Tendréis plata en abundancia”, “La llave del éxito”, “Piense y hágase rico”, “El poder del pensamiento tenaz”, etcétera. Por ejemplo Napoleón Hill, autor de la obra “Piense y hágase Rico”, dijo haber recibido de entidades desencarnadas el secreto de la visualización; y todas estas cosas mezclándose con el cristianismo por medio de visualizar y otros medios. Yo lo que quiero es un carro rojo, y haga la fuerza, y haga la fuerza, y creo y hago la fuerza viendo el carro rojo aquí en la mente; pues el hermano lo que quería era una bicicleta, e hizo la fuerza y tuvo la bicicleta, y yo ahora pienso esto y aquello; y estamos nosotros como los magos blancos, queriendo manejar a ese duendecito, que me haga esto, y yo le doy esto, y le pongo patas arriba esto, le chuzo aquí, le pongo allá; es decir, maniobreros; maniobrando cosas para producir efectos en el mundo espiritual.

Eso es la magia blanca, hermanos. Una cosa es la fe en Dios. Creer en la fe no es un ejercicio si tu creer es algo que tiene origen en lo meramente natural, sino que tiene que tener origen en Dios. Mire cómo se le llama al Señor. Vamos a Hebreos 12:2:
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menosprecian¬do el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”.
Si nosotros ponemos los ojos en Jesús, el que habiendo muerto y resucitado, está a la diestra del Padre, no es una táctica. Tú no tienes que dirigir tu mente al carro rojo que tú quieres en la puerta, o que quieres tal clase de marido, tal clase de esposa, y nos lo imaginamos, y nos lo imagi¬namos, y por medio de soñarlo y soñarlo lo vamos creando en la cuarta dimensión. No, hermano, nosotros, nuestra mente, nuestra fe, nuestro corazón y nuestro espíritu está en el Señor resucitado, una persona viva, distinto de nosotros; aunque tú no tengas fuerza, ahí en fidelidad lo miras a Él. Miradme a mí, dice el Señor. No es una visualización. Voy a visualizar a Jesús. Tú no necesitas visualizarlo. Dios es tan grande que no se le puede hacer ningún tipo de estatua. Cualquier estatua que Israel hiciera para representar a Dios era rebajar el gran Dios a un pedazo de muñeco. Por esa razón Dios no quiso que se le visualizara. Una cosa es el Jesús que tú te puedes imaginar con tu mente, y otra cosa es el verdadero Señor Jesús más allá de lo que tú puedes entenderlo, más excelente de lo que tú puedes captarlo, sentado a la diestra del Padre.
Y Él es el autor de la fe; es decir, que la fe verdadera no es algo que nace de ti mismo. Del diablo nació decir: Seré semejante al Altísimo; él se engañó, él creyó. Esa es una fe, pero, ¿de dónde nació su fe? No de Dios; él se robó aquello que Dios creó en él y le dio, que era prestado y se lo debe a Dios; y a partir de ahí, él estableció su casa, es decir, en el aire. Todo lo que se establece a partir de sí mismo, está en el aire. Todo tiene que establecerse en Dios, que se ha revelado en Cristo, y Cristo ha derra¬mado Su Espíritu, y el Espíritu es el que hace reales las cosas, y al Espíritu no lo manejamos nosotros. Nosotros no decimos: Venga poder de Dios aquí, como si estuviéramos llamando a una criatura bajo nuestra autoridad; no. Es el Espíritu el que nos dice: Tú, ven. Es Él el que te inspira, el que te da la fe; es Él el que prometió, y es Él el que te ayuda a creer. Fíjate que en la Biblia en muchas partes habla de la fe en Cristo. Creed en Jesucristo. Vamos a ver algunos pasajes. Hebreos no sabemos con exactitud quién lo escribió, pero veamos por ejemplo a Pedro. Leamos en 1 Pedro 1:18-21:

Revelación del Dios transcendente

“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corrupti¬bles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios”.
El rescate no es mediante cosas corruptibles. Dice el verso 21 que mediante el cual (Cristo), porque Él es el autor y consumador de la fe; no es una fe que nace de ti. No es algo que tú quieres, y dices: Bueno, ahora voy a creer que voy a tener una finca. Una cosa es pedírsela al Señor, que está a la diestra del Padre, y al Padre en el nombre del Hijo; y si Él quiere dártela conforme a Su voluntad, es una cosa, sin necesidad de hacer esfuerzo, soñar, visualizar, no. Se la pides sencillamente con fe, y si Él te la quiere dar, te la da, y si no, no te la da. Y a ti te da lo mismo si te la da o no te la da, porque lo que importa es Él. No usar al Señor para lo que uno quiere. Mediante Cristo creemos en Dios; es decir, que no es una fe nacida de ti mismo, sino una fe cuyo autor y sostén y virtud es un don de Dios en Cristo; es algo de origen transcendente y no meramente inmanente en la naturaleza creada. Transcendente es que tiene origen en Dios, distinto de la creación. “Mediante el cual creéis en Dios”.
Josué habló una palabra: “Sol, detente en Gabaón ”, y el sol se detuvo; pero vamos a leer un poco más el contexto para que no nos pongamos a decir cosas. Fue algo en lo cual Dios intervino; es decir, que el sustento, el fundamento de la fe tiene que ser Dios mismo en Cristo y con una promesa en que Dios se haya comprometido. Entonces nosotros creemos en Su persona; no estamos usando tácticas ni métodos. Vamos a alabar para esto, vamos a ayunar para esto, no. Venimos a Él, creemos en Él porque Él prometió, y a Él, a Su persona viva le creemos conforme la Palabra que está aquí escrita. Y a través de esa fe que Él nos da, porque Él fue el que habló primero; porque la Palabra de Él es la que produce el oír. El oír es el que produce la fe de Cristo. La Biblia nos habla de la fe en Él y la fe de Él; no es cualquier fe. Ah, dicen, ustedes los que estaban ahí, creen en tal cosa; en cambio nosotros creemos en Buda, pero tenemos la misma fe; y otros creen en Mahoma, y tienen la misma fe y la misma experiencia.

No se trata de eso. No se trata de lo que nosotros podamos hacer; no se trata de una religión psicologista; se trata de una revelación del Dios transcendente en la persona de Cristo, que hizo una obra específica, en el cual creemos porque Su Palabra oímos. Por el oír Su Palabra tenemos la fe, y por la fe recibimos Su Espíritu, estando en un contacto directo con el Padre y con Su Hijo Jesucristo, que está a la diestra del Padre. No hacien¬do nosotros trucos, ni fuerzas, ni cosas. Una fe sencilla; en Él mirarnos y ser salvos. Leamos en Josué 10:12-14:
“Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel”.
Habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre. Él habló con fe en Dios y Dios atendió su voz y Dios hizo. No es que él se volvió un dios y con su palabra creó las circunstancias, creyendo que si él dijera, eso se haría. Porque eso es lo que el diablo quiere presentar: Seré. Pero, ¿qué dice la Palabra? No digas, subiré; no digas, bajaré, sino cree en el Señor . Esa es la diferencia. No es un autodesarrollo. Ya hemos leído en Hebreos, en Pedro; miremos ahora en Santiago 2:1:
“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas”.

Estamos tratando de la fe en; nos está mostrando el descanso, el sustento de la fe. La fe no es en ella misma; no es fe en la táctica, no es fe en la actitud, no es fe en la fe. Hoy en día tú puedes leer muchas cosas. Una vez me llegó un librito de Sheikonalé, en el cual todo es una autocon¬fesión: Yo soy un hijo de Dios, yo puedo, yo quiero, yo soy tal, y le hace repetir a la persona, repetir y repetir. Le dicen: Usted tiene que repetir y creer esto hasta que usted se vaya haciendo una autoimagen y por medio de la autoimagen que usted crea entonces usted se va autodesarrollando. Eso es lo que está detrás del método Silva, está detrás del gnosticismo, está detrás de muchas de esas cosas, y eso es lo que está detrás del corazón de Satanás, y eso es lo que está detrás de la aceptación de esas prácticas; es exactamente lo mismo. Ahora está vestido de filosofías. La fe es en nuestro glorioso Señor Jesucristo. Veamos a Pablo también diciendo esto. Hay varios pasajes de Pablo que también pudiéramos mirar; pero quiero ver uno en Filipenses 3:9:
“Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe”.
En unas partes se nos habla de la fe en Cristo; es decir, el objeto de nuestra fe es Dios y es Jesucristo. Como dice san Juan: “Nuestra comu¬nión es verdaderamente con el Padre y con su Hijo Jesucristo”. No estamos abandonados a hacer tácticas, a que se nos diga, haga esto, o aquello, y ponga esto, y haga allí, y piense así para producir esto, no. Simplemente Él vino, nos buscó, nos habló, le creemos y contamos con Él en una fe sencilla. “Sino la que es por la fe de Cristo”. Ya no sólo en Él, que se refiere al objeto de nuestra fe, sino al origen de nuestra fe, como autor de la fe, pues la fe es de Cristo, no es tu propia fe; tu propia fe no es suficiente. La fe tuya tiene que ser enriquecida por el don de Dios. Por eso dice Efesios 2:8:
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”.
Dios es el que da la fe. ¿Cómo recibimos la fe? No por medio de algo, o por una fuerza que tú haces, sino por el oír la Palabra de Dios. ¿Y cómo oyes? Porque Él habla, cuando Él habla, tú oyes, y cuando tú oyes el testimonio que Dios da de Sí mismo, Él engendra la fe, te la regala a través de Su Palabra. Por la Palabra que Él siembra en ti, despierta el oído, y el oído hace que tengamos fe. La fe es por el oír, y por la fe recibes el Espíritu; pues el Espíritu se recibe por la fe. Pero no por la fe en ella misma, sino por la fe en el testimonio que Dios da de Sí mismo, acerca de quién es Él y qué ha hecho Él para nosotros y qué compromisos asume Él. Entonces le creemos a Él sin necesidad de fuerzas, de madrugar y llevar ese constante truco para ser ricos, para ser exitosos, no: nada de eso. Nosotros lo tenemos a Él. Ese es el éxito y esa es la riqueza; creemos en Él. Eso es suficiente.

Testimonio de Dios
Pablo, Santiago, Pedro, parece que Lucas en Hebreos (aunque puede ser que no), todos ellos aseveran esa verdad. Veamos a Juan. El Señor usó a Juan en Apocalipsis. Miremos en Apocalipsis otra expresión del Señor Jesús. Hay muchas más, pero creo que con estas es suficiente. Leamos en Apocalipsis 2:13, en donde habla el Señor Jesús por medio de Juan:

“Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás”,
Allí habla de mi fe; es la fe del Señor, es decir, el autor y consumador de la fe; tú no tienes que crear la fe; Él la creó. Cuando Él interviene en tu vida y te dice quién es Él y lo que Él ha hecho por ti, tú crees y cuentas con Él, y el Espíritu lo hace real. Una cosa es el Espíritu Santo y otra cosa es la manipulación de la cuarta dimensión. El Señor no está restringido a ninguna dimensión; Él llena todas las dimensiones. También podemos leer otro pasaje en Apocalipsis 14:12-13:
“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”,
Los santos son los que guardan la fe de Jesús. Creemos en Jesús, pero tenemos la fe de Jesús. Veamos en Gálatas el último pasaje, para ver también este mismo aspecto, que es justamente el que nos lleva a la revelación íntima con lo que la vez pasada vimos; es decir, la manera de apropiarnos de la provisión no es a través de una mentalización, sino de creer por medio de la fe de Jesucristo. Creer es una cosa en el Señor y por el Señor, confiando en Él, tanto en el objeto de nuestra fe como el origen y sustento de nuestra fe. Leamos en Gálatas 2:16, 19-21:
“Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo”.
Pablo está proclamando lo que el Señor hizo y reveló. Él no está haciendo un comentario de algo que no existe y que él está creando, no; es algo que realmente existe y que fue hecho en Cristo y que está contenido en el Espíritu, y él lo cree porque Dios lo ha dicho y lo proclama. No es que lo cree él con sus palabras; no es la palabra creadora, no; el Creador es el Señor. Pablo lo que está haciendo es apropiándose. En este pasaje vuelve a hablar de la fe del Hijo. Tú tienes fe porque es un don de Dios, la fe del Hijo de Dios.

Testimonio profano
Entonces, hermanos, ahora sí quiero mostrarles, documentarles que ese pensamiento de la cuarta dimensión, de la visualización, de pretender por medio de la concentración mental crear las circunstancias, es lo propio de la magia, Eso es lo propio del hermetismo, del chamanismo antiguo, que ha sobrevivido hoy con otro ropaje, pero son los mismos principios de Hermes Trismegisto y de El Kibalión de los discípulos de él, que es la línea hermética, la línea gnóstica que ha seguido con la línea cabalística a través de la masonería y a través de la nueva era, y ahora está muy popular con esta cuestión de la era de acuario y del tercer ojo. Justamente por eso ellos hablan del tercer ojo, porque ellos dicen que hay que despertar ese tercer ojo a través de esa concentración del ejercicio de visualización. Eso es peligroso porque la fuerza psíquica la ponen como caballito para los demonios; ese es el peligro.
Vamos a leer en el libro titulado “En busca del tercer ojo”. Lo iba a quemar pero dije, prefiero no quemarlo, porque tengo que demostrarle a los hermanos que realmente ese lenguaje no es el cristiano, sino que es ocultista. Ese libro es escrito por una bruja moderna, inclusive favorable a Satanás, como les voy a leer aquí algunos párrafos. Pero entonces quiero, por lo menos en algunas partes, leyéndolo con pinzas, y rechazándolo en el nombre del Señor, lo manejamos; pero lo reservé para mostrar, para denunciar, de lo contrario lo hubiera quemado, pero era necesario usarlo para denunciar. Iniciamos en la página 27.
“Los egipcios sabían todo lo del tercer ojo y lo indicaban en sus estatuas de dioses, con una prominencia en la frente; y entrenaban al pueblo en el uso de este centro psíquico en el templo de Maat. El dios Maat tenía cabeza de buitre, ya que esta ave tiene una mirada tan profunda, que es casi un clarividente. Baradut de Bur¬deos se ha inventado un instrumento que registra las vibraciones de los pensamientos. Cuando una persona inteligente se aproxima a este instrumento, registra una vibración fuerte y de alta velocidad. Cuando un tipo de nivel bajo se acerca a él, la vibración correspondiente es débil y lenta”.
Nótese que aquí ellos están trabajando con las ondas mentales natura¬les, y a veces ayudadas o cabalgadas por demonios. Sigue diciendo:

“Al curar algunas enfermedades, bien por autotrata¬miento o por curación mental, las vibraciones de la mente actúan sobre las bajas vibraciones del paciente enfermo. Esto puede lograrse en el mismo nivel en el cual esta mente particular es capaz de visualizar y concentrarse”.
Nótese aquí el mismo lenguaje usado hoy en algunos medio cristianos. Esta lectura, entonces la hacemos, no porque lo creamos, sino porque lo estamos denunciando y mostrando cómo este principio se ha mimetizado en ciertos grupos cristianos, y que tiene su origen en el ocultismo. Es un libro escrito por una bruja.
“Con un gran sanador espiritual como fue Cristo, son posibles trabajos de esta índole, especialmente si el doliente puede ligarse a través de la fe, o mediante sus propias vibraciones espirituales a la acción del sanador. Cristo nos alentó a luchar por estos poderes de curación que no son realmente sobrenaturales, sino el resultado de un intenso desarrollo y de una comprensión de las leyes del universo”.
Fíjense que se va trasladando la gloria de Dios, como dice san Pablo: “Cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible” . Dejaron de creer en el Dios transcendente y llamaron dios a la creación; buscaron obtener las obras de Dios por medio de los trucos de la creación. Dice así el libro:
“La mente tiene poder sobre todo lo que puede ser comprendido y visualizado; por lo tanto, el primer paso es estudiar estos argumentos y teorías y aquellos hechos que están apoyados con un testimonio adecuado, con una mente perfectamente abierta y lógica”.
Ahora, fíjense que el objeto de este capítulo del libro que estamos leyendo es mostrar que aun cuando no podemos aproximarnos al objeto desde el ángulo de la química pura y de la química mecánica.

“Aún seremos capaces de establecer mediante el resul¬tado final, que hay una cierta fuerza controlada por nuestras mentes, que puede actuar más poderosamente sobre la materia sólida que cualquier otra, y que existe una fuerza aún más poderosa, aparentemente fuera de la mente, que pueda actuar de una forma instantánea y peligrosa”. Luego dice: “Los yogas y faquires pasan horas en medita¬ción, en un esfuerzo por disminuir cada actividad de su cuerpo y cerebro, de tal forma que las porciones ante¬riormente mencionadas del último de ellos, las glándulas pineal y pituitaria pueden sintonizarse con las potencias más elevadas (ya sabemos que son demonios). Cuando ello se logra, estos hombres pueden, mientras permanecen en este estado, curarse a sí mismos y a otros, corporalmente enfermos, obtener inspiración y sabiduría, y lograr un alto estado de preparación física y poderío, sin nuestros métodos de ejercicios. Lo que se busca no es una expre¬sión atlético-mental, sino una inspiración. Sólo podrá obtenerla estabilizando el propio cerebro, de tal forma que al nivelar las vibraciones al mismo estado de equili¬brio que las de su cuerpo, puede ignorar el cerebro y llegar a las fuerzas más sutiles de la mente. La mayor inspiración aparecerá repentinamente en el cerebro en el momento que esté tranquilo y receptivo”.
Exactamente las condiciones mediúmicas para introducir la invasión de los espíritus. Todo lo contrario. Dice por ejemplo en otro lugar:
“El hombre es un animal, un animal cuyo cuerpo lleva un dios”. [Fíjense, ahí está: “Seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3Avergonzado]. “Este planeta es infinitamente más viejo de lo que nos imaginamos, y también es historia de la humanidad. Los arqueólogos ven avanzar continuamente sus fechas más hacia el pasado. Mucho de lo aprendido en los libros de historia por la última generación, es obsoleto, y ahora se concluye que no debería haber sido aprendido. La civilización estaba avanzando, cayendo y desapareciendo eones antes que los hombres, que poseyeron los cráneos paleolíticos que hubieran nacido. Todas estas cosas se nos revelan en la sabiduría antigua, una colección de enseñanzas pasada de mano a mano, desde los primeros tiempos, y explicando al hombre su origen, composición y destino; también el propósito del universo. La sabiduría ha llegado a nosotros inalterada, pero encubierta y enseñada desde el principio del mundo hasta hoy, bajo la apariencia de muchas de las religiones antiguas”.
Según eso, las religiones antiguas son la sabiduría de hoy. Ya sabemos el origen de esas religiones antiguas. En otro pasaje dice así:

“Finalmente descubriremos que el hombre tiene en su pequeño haber la capacidad de conectar su mente con la más elevada inteligencia cósmica invisible, la mente de la naturaleza”.
Fíjense lo que son esas visualizaciones y este ejercicio; es colocar la fuerza de la psiquis como caballito receptivo de otros espíritus; es decir, conectarse con las potencias superiores, que llaman ellos. Todos los demonios. Luego continúa diciendo:
“Como quiera que los animales dependen del hombre (nótese esta frase tan seria) para el desarrollo final de su inteligencia, así también éste (o sea el hombre) depende de las mentes más sutiles e inspiradas de los ángeles para su propio despertar”.
Esto significa que al hacer esto, le está colocando un hueco para que allí anide un espíritu superior que lo inspire, que le dé un centellazo. Cuando ellos están haciendo todos esos ejercicios, lo que están es invitando demonios que son afines con los intereses de las personas, para cabalgar allí, y añadir a la fuerza meramente psíquica y a esas vibraciones psíquicas, añadirle la ayudita desde afuera. Pongan atención a esto, que es sumamen¬te cuidadoso y peligroso. Sigue diciendo esta bruja:
“También se nos dice que en la misma medida en que el hombre depende para su subsistencia y progreso de los reinos inferiores de la naturaleza; así también el mundo de los ángeles depende del ofrecimiento y sacrificio de la fuerza del alma de los hombres para su propia nutri¬ción y desarrollo”.
¿Se dan cuenta? Esos demonios cabalgan sobre esa ofrenda. Esas actitudes y visualizaciones no son del Señor, sino una ofrenda a los demonios. Es una cosa delicada.
“El tercero de los grandes planos es el mundo del pensamiento y la mente. Los estratos más densos de este plano contienen nuestros pensamientos más mundanos y materiales. Los estratos más finos son utilizados por inteligencias cósmicas, para planificar los arquetipos y actividades del universo”.
Fíjense que sus propios pensamientos son utilizados para crear los arquetipos y actividades del universo. Eso suena como a cuarta dimensión; por medio de la mente tú mueves la cuarta dimensión. Notemos lo que sigue diciendo:

“Hemos llegado a un punto en el cual las palabras no son ya de utilidad, de tal forma que no trataremos de describir los restantes tres de los siete grandes planos; los que son portadores de la conciencia del contacto con el mundo del propio y divino Creador. El mundo astral es uno en el cual se encuentra y comprende la cuarta dimen¬sión”.
Fíjense quiénes son los que hablan de la cuarta dimensión. ¿Ustedes han escuchado que alguna vez los apóstoles hayan hablado de la cuarta dimensión o de visualizar? Lo que se debe tener es fe en Dios; el Dios transcendente, revelado en Cristo. Una fe que viene de oír; una fe que no nace de tus fuerzas. Luego sigue diciendo la bruja:
Si usted puede imaginar que tiene ojos que ven a través de todo, en todas las direcciones al mismo tiempo, estará visualizando su condición en el mundo astral”.
Vemos, pues, que esos ejercicios van preparando a la persona para ser medio mago. ¿Se dan cuenta? Miren la mezcla: Aun el cristianismo ha sido mezclado. Yo puedo darles nombres propios de personas de la sociedad luciferiana de los Iluminati, que tienen un consejo de grandes druidas, que son los directores de los grandes movimientos ocultistas de la tierra. Uno de ellos se llama Gaven Frost; y uno de los propósitos de este chairman de los grandes druidas de la sociedad luciferiana de los Ilumina¬ti, fue quien planificó presentar la brujería con ropaje cristiano para poder producir un ecumenismo que incluya al cristianismo también dentro de las demás religiones. Y estos llamados avivamientos de la mente positiva que se están metiendo en las congregaciones cristianas, ellos no saben que son digitadas por los luciferianos, y que tienen una parte mezclada. Voy a leerles aquí para que se den cuenta que quien así habla es abiertamente una satanista. Dice, por ejemplo:
“Los mundos del espíritu ocupan espacios aun más amplios; el estrato más tenue de ellos es el mundo final de la fuerza divina. Comprende todo y fluye ininterrum¬pidamente a través de todo”.
Ellos le llaman Dios al todo. Pero la transcendencia divina es que Dios es antes de la creación. La creación existe en Él, pero Él es más allá de la creación, y la supera. Dios no es la suma de la creación. La creación no existía y Dios estaba completo. Después Él creó por gracia a partir de la voluntad, y sostiene la creación sin ser la creación; y la creación no se sostiene en sí, sino en Él y para Él. Dios tiene que ser la fuente y el objeto. Si la fuente no es Dios, y el objeto no es Dios, estamos en el plano de la mera criatura usurpando el lugar de Dios. Ese es el satanismo, muy disfrazado, muy filosofado. Entonces sigue diciendo esta señora bruja:

“Por su intermedio podemos entender lo que nos quiere decir cuando nos señala que Dios o el paraíso está dentro de nosotros. Dios pone el paraíso dentro de nosotros, trasladó las capacidades a la fe en sí mismo, a la fe en Su ejercicio, sin creerse que él es Dios, como Jesús se dio cuenta, como un hombre limpio, se edificó a sí mis¬mo”.
Ellos pretenden presentar a Jesús como si fuera el ejemplo de los hombres edificándose a sí mismo. Hay muchos pasajes, pero algunos son muy interesantes.
“La mente puede actuar rápidamente sobre la materia, pero el espíritu puede actuar instantáneamente reacondi¬cionando las vibraciones y reformándolas. Este hecho es probablemente la base de los milagros y las curas de fe”.
Es decir, que ya no es milagro hecho por Dios, sino la optimización de energías magníficas, o bioenergéticas, meramente de las criaturas. No estamos interesados en el magnetismo y en la bioenergía, sino en Dios, en Su obra. Luego sigue diciendo:
“Según una escuela de astrología, la individualidad de una persona, su lado positivo y su carácter son determi¬nados por el signo zodiacal en que se encuentra el sol en el momento de su nacimiento. Cuando nace sintonizado, por así decirlo, a la música de la influencia planetaria de ese momento, las vibraciones fijadas en su interior lo dominarán toda su vida, determinando sus reacciones, tanto químicas como características, y el medio ambiente que las mismas atraen. Los seres son completamente algo inmerso en el naturalismo”.
Voy a saltearme algunos pasajes, porque realmente hay bastantes, pero hay algunos que no quiero que se pierdan de su contenido. Dice:

“Esta puerta es llamada por los orientales kundalini, que se asemeja a una serpiente o fuego que se enroscaba en la base de la columna vertebral, y el hombre purifica constantemente su mente y naturaleza, viviendo en casti¬dad y moderación. Puede magnetizar la serpiente kundali¬ni, haciéndola descender por el canal de la espina dor¬sal, hasta que finalmente llega hasta los principios masculino y femenino del cerebro, y los pone en coordina¬ción. El hombre se ve pletórico en inspiración, y pe¬netra al mundo interior de la sabiduría. Eso sólo puede lograrse con la serpiente kundalini. Quizá Cristo dio un inicio de esto cuando dijo: sed prudentes como la ser¬piente”.
Aquí está pretendiendo que se practiquen los secretos del famoso gnosticismo colombiano de Samael Aun Weor, que era sacar a luz toda esta cuestión de la kundalínica. Otro pasaje dice:
“Es por lo tanto aparentemente que una forma de apren¬der mucho de los procesos secretos del universo y de nuestra propia naturaleza, se encuentra en la comprensión de los números y símbolos. Para hacer esto debemos estudiar las conclusiones de esos pueblos antiguos, y comprender el origen de su conocimiento y la forma en que fueron capaces de decantar la mente universal. El hombre es un dios al hacer, y el triunfo espera frente a él, y una vez que ha sentado fijamente su pie en el camino, de lograr sus aspiraciones, con éstos quemará la maleza de su cuerpo”.
Toda esa técnica es mera deificación de la naturaleza. Dios habló y creó al mundo; Cristo habló y dijo a los muertos que se levantaran y anduvieran. Fíjense, creyendo que el hombre hable como Dios. Una cosa es creer en Dios, y otra, en sí mismo. Sigue diciendo:
“La atención sin divisiones de la mente, es todopode¬rosa, omnipotente; una fuerza por donde puede pasar todo y poner todo bajo su mando. Esto es conocido por los ocultistas, los místicos y los estudiantes de estas cosas, que pasan la mejor parte de su vida en prácticas y estudios, teniendo en vista este objetivo”.
Pongan mucha atención a esto.
“La diferencia entre la magia blanca y la magia negra es simplemente que la magia blanca visualiza para benefi¬cio de la persona, y la magia negra visualiza para mal de otro; pero es la misma fuerza, un mismo ejercicio.
Es importante ponerle atención a lo siguiente:

“En los primeros días de la religión, de la cual surgieron partes de las ceremonias cristianas, Satán era adorado. Se comprendía que era el mejor benefactor del hombre (imagínense, satanistas, claro), colocando frente a este la tentación, una experiencia sin la cual habría permanecido estático e ignorado. Sin experiencia, el hombre no puede crear. Se dice que en la actualidad la humanidad evoluciona de un estado ineficaz, espiritual, virginal, a otro de bondad, creativo, consciente, y que esto se logró en mayor parte mediante la ayuda del demo¬nio o Satanás. De acuerdo con esto, entonces, no es posible continuar llamando a Satán diabólico, ni puede seguirse pensando en lo diabólico, si esto resulta tan beneficioso para nosotros”.
¿Se dan cuenta quién está hablando? Una bruja satanista, abierta y declarada, con los mismos términos que se están oyendo en los púlpitos. Hermanos, hay que abrir los ojos y poner atención a esto. Otro pasaje dice:
“La ciencia de la meditación ha sido utilizada a través de las edades, como el medio por el cual el hombre puede unir su cerebro, su mente, su alma, y conectarlos conscientemente con la inteligencia universal, o la mente emotiva del creador de este sistema solar. Mediante la meditación, el hombre aprende a concentrar y proyectar su atención directamente a través del plano físico, hasta la cuarta dimensión”.
¿Quién está hablando aquí? Una bruja. Sigue diciendo:

“Ya no necesita seguir teniendo fe en las existencias de realidades divinas. Sabe se ha puesto por sí mismo en contacto y en armonía con ellos, y por tanto puede dis¬frutar con el brillo y gozo de su conocimiento. Mental¬mente puede mirar sobre los conflictivos procesos del desarrollo mundial, incluyendo su propio sufrimiento en la misma forma en que uno podría estudiarse en un fasci¬nante vestido chino. En algún lenguaje oculto nos dice que dejemos la mente en blanco para la meditación; y estas palabras conducen a una concepción totalmente errada. Si el oído escucha muy atentamente cierto sonido al margen de todos los demás, no pensamos que el oído está en blanco. Por lo contrario, está en activa y estricta atención. Así también debe estar la mente en la meditación, sujeta a estricta atención, lista para tras¬pasar al cerebro. Su interpretación de las impresiones filtradas a él por las finas vibraciones de las activida¬des interiores. La tercera etapa: la contemplación, guarda relación con el significado interior, la causa y la ley tras cualquier objeto o cualidad. En este caso, la mente cesa su actividad y permite que el objeto de contemplación hable, desarrolle su secreto, y revele el misterio de su verdad”.
Con eso ellos le están creando un caballito a un demonio. Sigue diciendo:
“Los druidas de Inglaterra, se cree que fueron descen¬dientes de los atlantes y otros pocos comprendidos monu¬mentos en las islas británicas. También encontramos que la realización y conciencia de las realidades internas era la prerrogativa de los ancianos en todo el mundo, aun cuando se dividiere la barbarie. No se necesitaba creer en una vida superior y en un mundo de espíritus. Lo sabía, veía fantasmas y comprendía su diferencia de los espíritus; se comunicaba con sus muertos. Sabía de los espíritus de la naturaleza que dominaban los elementos, comprendía sus cualidades, colores y los arquetipos de entre los animales, y utilizaba espíritus de animales para representarlos”.
Hay un montón de cosas, pero son terribles. Continúa:
“Desde entonces, las ciencias ocultas fueron estudia¬das en secreto; fueron guardadas y mantenidas vivas por personas tales como los masones libres, los rosacruces, alquimistas, trovadores, caballeros del cáliz y mesa redonda y los albigenses. En Rusia fueron los trotes, y en Gran Bretaña los druidas. En tiempos anteriores existía en México los restos de la enseñanza de Quetzal¬cóatl, y de la antigua colonia atlante en el imperio. Durante mucho tiempo el progreso se ha visto perturbado por el antiguo sentimiento de separatismo e intolerancia y otros métodos de aproximación a la verdad”.
Fíjense a dónde va la religión mundial. Sigue diciendo:

“Pero incluso ese aspecto negativo está comenzando a ser superado. El grupo en favor de la unidad mundial, paz y hermandad, y derrumbe de las barreras, está sabien¬do subir cada vez más. La liga de las naciones señala el camino, aunque en forma imperfecta, a la futura fusión de las naciones. Movimientos tales como el grupo Oxford parecen estar inspirados, pese a las dificultades, a trabajar para la futura fusión de todas las clases en un espíritu cristiano (dice ella, cómo no). Fraternidades como los compañeros mundiales de la fe han luchado contra obstáculos insalvables de intolerancia e incomprensión, para unificar las religiones del mundo y sacar a luz su similitud fundamental, la era acuariana (ahí está entonces, hermanos). La mente debe ser entrenada igual que un músculo, para hacer frente a ciertos conceptos, y este mismo entrenamiento aumenta y expande más la capacidad de comprender. Después de un período de ese entrenamiento, se puede explicar algo a una persona inteligente, y habría sido totalmente incapaz de visualizarlo al comien¬zo. Se ha convertido en una reserva tal de amor y pensa¬miento constructivo, que es un operador de la magia blanca. La magia negra es simplemente el resultado del poder mental desarrollado para un propósito errado. La magia negra no es una cosa del pasado. Es la manipula¬ción de las leyes naturales; está siempre con nosotros, existiendo, por ejemplo, en los grupos que rodean a los maestros charlatanes; existiendo en ocasiones mano a mano con la magia blanca. La advertencia final que debe darse sobre la imaginación con esta palabra, me refiero a ese poder que tiene la mente de formar la imagen de lo que desea, y que usa más exitosamente en forma subconsciente que en forma deliberada y consciente. Es importante tratar de visualizar la condición de esa invisible envol¬tura de éter comprimido. Contiene un vasto panorama de fotografías, películas astrales, de todo consciente, como puede olvidar”.
Para qué seguir leyendo, si con esto es más que suficiente; esas lecturas de un libro de una maga, donde usa un lenguaje que aún se está usando en congregaciones cristianas; se escucha hasta por la radio, y que realmente los amados hermanos no saben que tiene su origen en el ocultismo, y que, como les dije, esta persona, Gaven Frost, chairman o presidente del consejo de los grandes druidas, de los iluminados, luciferianos, planificaron esto de una forma muy consciente: Presentar el ocultismo al cristianismo, para trasladarlo al ocultismo, sin que el cristianismo se dé cuenta. Es una cosa que la Iglesia tiene que temer. Entonces, hermanos, vamos a orar y a rechazar esto; porque estamos tocando esto con pinzas; una cosa horrible, y necesitamos rechazarla; pero hay que conocerla.

Breve introducción al discernimiento del conflicto de paradigmas

jueves, 31 de julio del 2008 a las 02:55

Breve introducción al discernimiento  del conflicto de paradigmas

BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO

DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS

 

 

Después de la caída del hombre, cuya realidad está muy bien documentada en nuestra propia condición humana, aparte de las declaraciones infalibles de la Palabra de Dios,  Yahveh Elohim se dirigió a la serpiente antigua, Satanás, con palabras muy solemnes. El enemigo realmente hizo muchísimo daño sometiendo al poder del pecado y de la muerte a la naturaleza humana, dejándonos destituídos de la vida y gloria divinas. Pero ese grande y terrible desafío a Dios y a Su propósito, ya era de antemano conocido por el único Señor, el cual lo permitió para hacer notorias Sus grandezas y Poder. Entonces, cometida ya la profanación, dijo Yahveh Elohim a la serpiente: “Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Sefer Toledot Adam, Gn.3:14, 15).

 

A partir de entonces la serpiente se arrastra alimentándose del polvo de la tierra de que fue hecho el hombre; necesita del poder latente del alma del hombre para cabalgar. Los demonios necesitan de los cuerpos hechos del polvo, así sean cerdos, para canalizarse y hallar reposo. Los demonios se alimentan de la mesa de los demonios aderezada por los hombres; por lo cual se reúnen como moscas alrededor de los sacrificios idolátricos. La serpiente engañó a la frágil mujer; pero ahora, la frágil mujer, según la promesa proto-evangélica de Yahveh Elohim, concibió una Simiente, La Simiente de la Mujer, el Hijo de la Vírgen, Emanuel, que aplastó la cabeza de la serpiente, aunque fue herido en el calcañar; es decir, mientras quebrantaba la cabeza de la serpiente en la cruz. Entonces, también,  la enemistad que atravesaría la historia, entre la serpiente y la mujer, y sus respectivas simientes, comenzó. Caín, molesto por la insuficiencia de su justicia propia, se ensañó contra el heredero de la gracia, y lo mató. Caín también hubiera podido ser heredero de la gracia divina, si también se cubriese, como Abel, con la sangre del Cordero; pero prefirió escoger la senda errante de los que se alejan por sí mismos de la presencia de Yahveh Elohim, y pretenden vivir en base a sí mismos, sin alimentarse del fruto del árbol de la vida divina, disponible tras la reconciliación de la expiación, prefigurada en las ofrendas de Abel.

 

La enemistad, puesta por Yahveh Elohim entre las dos líneas y simientes, no ha dejado de circular por las páginas de la historia, sobre todo en lo que atañe al paradigma de la familia de los fieles a Dios, enfrentado al paradigma polifacético de los que, como hijos del diablo, sus deseos de desplazar y remplazar a Dios por sí mismos, quieren cumplir. En el meollo de la explicación de los distintos conflictos históricos, se encuentran estos dos paradigmas enfrentados: el divino y el de la serpiente. Escudriñados los motivos humanos tras sus mitologías, religiones, filosofías, teorías, políticas y culturas, etc., se descubre mimetizado en el fondo, uno u otro paradigma. Acerca, pues, de esa enemistad puesta por Dios, de esa guerra necesaria e ineludible, hay mucho que decir, y mucha tela que cortar. El trasfondo profundo de esa enemistad, se traslada a los distintos campos del saber y del vivir humano. Y no debemos ser ingenuos, pues la guerra ya nos rodea, y entre nosotros ya se encuentra milenios ha. Por eso La Simiente de la Mujer, Jesucristo, dijo claramente: “El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, desparrama” (Mt.12:30; Lc.11:23).

 

Hoy leemos u oímos de filosofías monistas, dualistas, panteístas, deistas, por un lado, o teistas, por otro; de evolucionismo, o de creacionismo; de alta crítica modernista liberal, o conservadora; de medicinas alternativas de trasfondo panteista y dualista, y hasta paranormal, o de procurar una ciencia objetiva e integral; por un lado, de antisobrenaturalismo y naturalismo a ultranza, o sobrenaturalismo, por el otro lado, etc. Todo este maremagnum de tendencias, incluso en las teorías económicas, esconde bajo sus espumas, el conflicto paradigmático de raíz proto-evangélica del que hacemos mención. Incluso también, con muchísima más razón, y por causa de una mayor cercanía al núcleo vital del asunto, las guerras de religión, incluso en su campo meramente cultural, se encuadran perfectamente dentro de este diagnóstico de orígen bíblico. El acatar o no a la Biblia como depositaria de la legítima y divinamente inspirada Palabra de Dios, está dentro del mismísimo meollo de la enemistad prevista. El terreno para todo tipo de hostilidad está perfectamente abonado, y es ingenuo pretender confiar en un contradictorio humanismo globalista meramente pragmático. ¿Pragmatismo en qué dirección?. Los humanistas globalistas pragmáticos, principalmente las élites usufructuarias, se levantan en su propio fundamentalismo draconiano, contra todos los demás fundamentalismos. Pues realmente la guerra es entre fundamentalismos, entre lealtades; y al final de todo, estas últimas lealtades se reducen a dos: para con Yahveh Elohim, o para con la serpiente. Valdría la pena continuar penetrando tras los velos de esta singular contienda.

 

Gino Iafrancesco V.

Colombia, Bogotá, 2008.

¿DE QUÉ ESPÍRITU SOIS?

viernes, 13 de junio del 2008 a las 19:55
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¿DE QUÉ ESPÍRITU SOIS?


Vamos a 1ª a Timoteo 4:12: "Ninguno tenga en poco tu juventud, si no sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza".

Pienso que se entiende muy clara cada palabra hasta donde dice: amor: pero luego dice otra palabra, que es, de entre todas las seis, la carga del Espíritu para la presente consideración. Es la palabra "espíritu" (en minúscula); luego menciona fe y pureza. Pero hay algo que se llama "espíritu" en minúscula; y me gusta que esté en minúscula, por que está involucrando al espíritu de la persona.

¿En qué espíritu está la persona?. Hay algo que se llama aquí "espíritu".

Sé ejemplo de...espíritu. La carga específica es: sé ejemplo en espíritu. ¿ En qué espìritu estoy?, ¿en qué espìritu està la persona?. ¿Què es eso del espìritu? Sé ejemplo en espìritu.

De eso también se habla en Lucas 9:51-56.

Estas cosas se disciernen precisamente con el espirìtu. Esto existe y es precioso; pero es algo que no tiene sabor exterior, que no tiene color, pero que en el ámbito espiritual es preciosísimo. El espíritu se aprecia con el espíritu. Recibes en tu espíritu la capacidad de tocar el espíritu; el espíritu toca el espìritu; nuestro espìritu toca el espìritu de la persona, de la comunidad, de la época.

Existe, pues, algo misterioso que es el espìritu, y es de gran valor; las personas se tocan en el espìritu. No se tocan meramente en el cuerpo, la mente, la emoción, sino que se tocan en el espìritu.

Nuestro espìritu percibe en qué espìritu está la persona; si está en un espìritu luminoso, o si está en un espìrtu tenebroso.

Leemos en Lucas acerca de Jesús: "Mas no le recibieron porque su aspecto era como de ir a Jerusalén".

Por causa de ese espìritu no le recibieron. ¡Cómo se sufre cuando no se es recibido!. Pero es fàcil cuando somos recibidos. Los discípulos se enardecieron cuando vieron al Señor siendo injuriado; ellos incluso hasta tenìan fe con ardor, como para decir: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elias, y los consuma?

Pero escuchen lo que les respondió el Señor Jesús en el v.55: "Vosotros no sabéis de qué espìritu sois".

¡Que contraste de espíritu!.

¿De qué espiritu sois? ¿Qué espíritu están canalizando? ¿A qué espìritu están dando lugar en el ambiente? ¿Qué espíritu está contaminando?

Jesús les habla de tal manera, para aclararles en qué espíritu están, y también para cambiarles de espíritu.

El Señor no va a juzgar a unos con el paradigma de otros, sino que tiene en cuenta el paradigma de cada uno.

La declaración seria es: Vosotros no sabéis de qué espiritu sois. A veces uno no se da cuenta en qué espíritu está. No es cuestión meramente de palabras y apariencias; aparentemente hasta se puede ser muy "bíblico", pero muchas veces no se está en el espíritu correcto. Sé ejemplo en espíritu. Entonces, las personas que son espirituales, disciernen el espíritu. A veces se es fácilmente engañado por las apariencias; pero los que son personas que tienen el espíritu ya entrenado para discernir el espìritu de las cosas, el espìritu que se està moviendo en el ambiente, se dan perfectamente cuenta cómo y hacia dónde se están llevando el agua para el molino ajeno. A veces hay una aparente calma, pero se discierne que hay algo en el ambiente; como suele decirse: "una calma chicha".

Este asunto es de sumo valor para Dios: En qué espíritu se hacen las cosas, en qué espìritu se expresan las palabras; porque en realidad es como si uno pudiera ser de varios espíritus, según la ocasión. Cuando el Señor dice: de qué espíritu sois, es como si dijera: -ustedes no se dan cuenta la clase espíritu, tan diferente a mí, que les tocó. A veces no nos damos cuenta qué espíritu nos ha tocado y en qué espíritu estamos; y a veces no queremos darnos cuenta, aunque nuestra conciencia nos advierte muy debajito que no estamos en el espíritu correcto.

La Palabra de Dios nos dice que existen contaminaciones de carne y de espíritu.

De eso podemos leer, por ejemplo, en 2ª a Corintios 7:1. Así que las cosas de la carne nos contaminan,; pero también hay contaminación de espíritu. En el libro de Job se habla de que el paladar degusta las palabras; es como si fuese un paladar espiritual. No solamente hay, pues, contaminación de carne, sino también de espíritu. Si yo no estoy en el Espíritu de Cristo, entonces yo mismo puedo contaminar. A veces contaminamos, y a veces podemos también ser contaminados.

A veces, en cierto ambiente, se mueve determinado espíritu. Podemos decir que en cada sociedad, en cada grupo, se mueve un determinado tipo de espíritu. Por eso el Señor, en Apocalipsis, habla de los ángeles de las iglesias; pues cada iglesia y cada época está en un determinado espíritu y en una determinada tónica que se manifiesta en su respectivo liderazgo.

A veces todo esto puede ser muy sutil. Suceden las cosas, siendo influencia la clase de espíritu en que estamos. ¿De qué espíritu somos? Nuestro espíritu debe ser purificado.

Nuestro entendimiento a veces se queda corto para interpretar las cosas del espíritu.

Pero cuando tu espíritu ha sido entrenado por Dios, entonces tú puedes discernir en el espíritu.

Miremos también Efesios 4:22-24.

En el v.23 dice: "Renovados en el espìritu de vuestra mente". Nuestra mente puede ser renovada o contaminada. A veces vivimos bajo paradigmas y sentimientos de opresión. A veces somos muy duros, o a veces muy laxos.

El Señor tenía y tiene equilibrio entre la gracia y la verdad. Como necesitamos aprender a ser verdaderos, llenos de gracia y de verdad. El señor Jesús logró combinar en Él la gracia y la verdad. ¡Que espíritu tan equilibrado!, no contaminado, sino libertador.

Observemos siempre qué espíritu está circulando, y vigilemos si nuestra mente o sentimientos están siendo contaminados. ¿En qué espìritu se está actuando? Jesús dijo: vosotros no siempre lo sabeis. A Laodicea mandó escribir que no se daba cuenta de ser cuitada y miserable y de estar ciega y desnuda.

Cuando Jesús iba a Jerusalén, sabía para qué iba; por eso pudo perdonar a los samaritanos.

Si estamos en un buen espìritu, nos podemos ayudar mutuamente.

Pero Satanás es como un roedor que quiere siempre dañar el ambiente.

El enemigo quiere siempre dañarnos el espìritu; el diablo quiere dañar el espìritu de la comunidad.

Pero debemos ser como Isaak, que aunque repetidamente los filisteos le anegaron los pozos, él continuaba abriendo pozos hasta que no se los pudieron anegar más. Debemos ser como Isaac, figura de Cristo, para no permitir que Satanás nos mantenga presos de un mal espíritu.

Limpiémosnos de toda contaminación de carne y de espìritu.

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Gino Iafrancesco V., 8/VI/2008, Teusaquillo, Bogotá D.C., Colombia. Extracto.

Jerusalem

domingo, 20 de abril del 2008 a las 02:28
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Continuación de: LA MUJER QUE ESTÁ DE PARTO

domingo, 20 de abril del 2008 a las 02:06

Y dice el verso 36: “Y el rey (o sea, este anticristo, este gobernante mundial) hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios;” como describe Pablo al anticristo en 2ª a los Tesalonicenses capítulo 2, ¿verdad? “y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, (pero no para siempre) hasta que sea consumada la ira”; hasta que Dios derrame las siete tazas de la ira. 

Verso 37; “Del Dios de sus padres no hará caso”;  puede ser un israelita apóstata, porque si los judíos lo van a recibir como el Mesías, entonces tiene que ser uno de su pueblo; pero que no será una persona que cree verdaderamente en Dios; será un ocultista que cree en Satanás, un satanista, porque dice acá: “Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres…”; eso puede ser que no le importará que ellas lo amen o lo que ellas aman, lo que puede ser otra interpretación; “ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá”; él se presentará  como si él fuese Dios.  

Verso 38: “Mas honrará en su lugar…”; noten a quien va a honrar, al dragón, al diablo; escrito está que el dragón le dará su poder a la bestia, como dice Apocalipsis; y entonces dice acá en Daniel: “al dios de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron”, ese es lucífer, dios con minúscula, “lo honrará con oro y plata, con piedras preciosas, y con cosas de gran precio. Con un dios ajeno (o sea, Satanás) se hará de las fortalezas más inexpugnables (porque Satanás ayuda a los que le sirven, por un rato; después los tortura, pero mientras tanto los usa) y colmará de honores a los que le reconozcan, y por precio repartirá la tierra” .

Verso 39: “Pero al cabo del tiempo…” ¿por qué será que Venezuela y el tercer mundo están tan molestos por Europa y Estados unidos? Noten por qué: “al cabo del tiempo el rey del sur…”, corresponde al sur de Israel, que es el mundo musulmán y el tercer mundo; “…contenderá con él”. No es que  va a vencer a la civilización del hemisferio norte, occidental, no, pero sí va a haber problemas, resistencia, contienda; “y el rey del norte…” que ya es Rusia, porque al norte de Jerusalén está Magog, y Mesec que es Moscú, “se levantará contra él”; o sea, habrá el Armagedón. Por una parte está el anticristo, pero también los del sur, los del norte y los de oriente (o sea China, Japón, Corea, etc.,) contenderán con él; van a converger en Israel para el Armagedón. Entonces dice allí: “se levantará contra él como una tempestad, con carros y gente de a caballos, y muchas naves; y entrará por las tierras, e inundará, y pasará”. Con carros, gente de a caballo y naves. 

Verso 40: “Entrará a la tierra gloriosa”; esa es Israel; “y muchas provincias caerán…” y aquí vamos a llegar a lo que les estaba diciendo: “mas éstas escaparán de su mano:” ¿Cuáles? ¿Cuáles van a escapar de la mano del anticristo? “Edom” que es el sur de Israel; ahí está todo el sur de Israel, que es Edom, “Moab”, que es la parte sur de Jordania; miren donde está Moab, de ahí del Jordán a la izquierda, al oriente; “…y la mayoría de los hijos de Amón”, que es al norte, donde está Amán, que es la capital  de Jordania. Estas provincias escaparán de su mano: el sur de Israel, Moab y la mayoría de los hijos de Amón; o sea, Jordania y el sur de Israel.  

Ahora vamos al profeta Isaías, segundo testigo. Isaías capítulo 16. Todo el capítulo 15 y el 16 es una profecía de Isaías acerca de Moab; entonces Moab, ya vimos que es el sur de Jordania; entonces dice así en el capítulo 16, los primeros versos; dice Dios por Isaías: “Enviad cordero al señor de la tierra”; pero ¿a quién va dirigida esta profecía? Dice: Profecía sobre Moab que comienza en el capítulo 15; está hablando de Moab, el mismo Moab de que habló Daniel, ya hablaba ya antes Isaías; y ¿qué dice? “Enviad cordero al señor de la tiera, desde Sela del desierto al monte de la hija de Sion. Y cual ave espantada que huye de su nido, así serán las hijas de Moab en los vados de Arnón”. Arnón es uno de esos arroyos que descienden al Mar Muerto del lado oriental; y miren lo que le dice al gobierno de Jordania: “Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche”; es decir, esconde, “pon tu sombra en medio del día como la noche; esconde a los desterrados, no entregues a los que andan errantes. Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para ellos escondedero de la presencia del devastador (ese es el anticristo), porque el atormentador fenecerá, el devastador tendrá fin, el pisoteador será consumido de sobre la tierra”. Por eso el Señor Jesús  les dijo: cuando vean Jerusalén rodeado de ejércitos, huyan a los montes; y los cristianos, cuando vieron el ejército de Tito y Vespasiano llegando, se fueron, ¿saben para dónde? Para Jordania; cruzaron los vados del Jordán y llegaron a Petra y a Pella, y se escondieron allá, ¿se dan cuenta? 

Volvamos a Apocalipsis 12, verso 6; todo esto es parte de la angustia y de los dolores de parto de los tiempos finales: “Y la mujer huyó al desierto…” así como hizo María, como hicieron los cristianos de la iglesia primitiva; también los que estén por allá, viendo todas las cosas cumplirse, y claro que los sefarditas estarán en el Neguev, que es lo que era Edom, y ustedes saben  que me refiero a la profecía de Abdías. “Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días”. El atormentador fenecerá, escóndelos. 

Verso 7: “Después hubo una gran batalla en el cielo”. Después, fíjense, esta batalla donde aparece Miguel en Apocalipsis 12, es la misma dónde aparece Miguel en Daniel 12. Después de que describió lo que acabamos de leer, de la tribulación, a finales del gobierno del anticristo, no habrá antes un arrebatamiento, sino después de la tribulación. Hacia el final de la tribulación se levantará Miguel; y eso es lo mismo que dice Apocalipsis 12, como Daniel 12, : “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel  y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos”, como Satanás que se presentaba a acusar a Job ante Dios, “el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos (nuestros hermanos) le han vencido por medio de la sangre del Cordero (con la que sus pecados fueron limpiados) y de la palabra del testimonio de ellos ( el testimonio que ellos dieron de lo que Dios es, lo que les dio en Cristo y lo que somos en Cristo, cuando dieron la palabra del testimonio, ellos confesando a Cristo y lo que Cristo hizo y lo que somos en El) y menospreciaron sus vidas (la de sus almas) hasta la muerte”. Estuvieron dispuestos a morir; esos eran vencedores.  

Verso 12: “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos” (porque ya la mayoría están allá) ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!  (Ahí vienen las copas de la ira desde el capítulo 15 y 16, “porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. El sabe, él está engañando a la gente, pero él sabe que tiene poco tiempo. “Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón”, o sea, a Israel y a los cristianos.

Dice el verso 14: “Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila” que dice ahí,  esa gran águila es el mismo Señor; dice que el Señor, como gran águila, los tomó en sus alas, “para que volase de delante de la serpiente”, no detrás; hay que adelantársele a la serpiente, porque dice: si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador; hay que adelantársele a la serpiente. Entonces dice: “para que volase de delante de la serpiente al desierto”; puede ser en avión porque hay que volar, “a su lugar, donde es sustentada por un tiempo (que es un año) tiempos (que son otros dos años, van tres) y la mitad de un tiempo” tres años y medio, la última semana y la segunda mitad de la última semana o septenario.  

Verso 15: “Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer…”, noten lo que el diablo quiere hacer, arrojar “agua como un río, para que fuese arrastrada por el río”; puede ser persecución, o pueden ser las porquerías de este mundo, que es la corriente de este mundo, un río para arrastrarnos. “Pero la tierra (gracias a Dios) ayudó a la mujer”; la tierra es nuestra aliada, incluso con terremotos; los terremotos son nuestros aliados, porque miren lo que dice: “la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto (el resto es el remanente, los últimos que quedan) de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”. Este es el momento del parto final de esta mujer, la angustia de la mujer; dio luz a Cristo y ahora Cristo se forma en nosotros y nos espera la gloria, pero pasando a través de estos dolorcitos previos y pasajeros.

Vamos a dar gracias al Señor, no sólo por lo de hoy, sino porque hoy terminamos esta serie. 

Padre: en el Nombre de Jesús, te agradecemos esta oportunidad que nos diste de considerar estas cosas; concédenos masticarlas de nuevo, digerirlas, que produzcan efecto espiritual en nuestra vida, que nos encaminen y que sean armas de nuestro testimonio para presentarlo al mundo, a las naciones, a las demás personas, en el Nombre del Señor Jesús; amén!.  

Oración de la trascriptora:

Padre amado: Al finalizar hoy la transcripción de esta serie, yo también quiero darte infinitas gracias por haberme concedido este privilegio, esta gracia, con el deseo grande de que estos mensajes sean útiles para la edificación de Tu casa. Te ruego que aprovechemos al máximo lo que nos has enseñado a través de ellos, y que ésta, Tu palabra, corra y circule entre los demás miembros de Tu cuerpo, para que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios. Sólo agradecerte, porque de ti viene la disposición y la fortaleza para realizar este pequeño trabajo. Todo sea para Tu gloria y Tu alabanza, amén!

 

Gino Iafrancesco V., 23/VI/2006, Bogotá D.C., Colombia.

Transcripción de Marlene Alzamora, revisada por autor.

LA MUJER QUE ESTÁ DE PARTO

domingo, 20 de abril del 2008 a las 02:01

 

Los Misterios del Reino de los Cielos en las parábolas del Señor Jesucristo (50)

 

LA MUJER QUE ESTÁ DE PARTO  

 

La paz del Señor sea con los hermanos. Con la ayuda del Señor estamos llegando en esta noche al último capítulo de la serie “Los misterios del reino de los cielos en las parábolas del Señor Jesucristo”. Hoy vamos a considerar la última de las parábolas dichas por el Señor antes de morir. Se encuentra solamente en el evangelio según San Juan; de ella no nos dice nada Mateo, ni Marcos, ni Lucas. Hubo dos parábolas finales que habló el Señor la misma noche después de la cena, la santa cena, cuando salieron y descendieron esa noche hacia Getsemaní en el monte de los olivos. Mientras El oraba, vino Judas Iscariote trayendo a los que le iban a prender; y lo prendieron, lo llevaron ante los sacerdotes, luego ante Pilatos, y luego lo crucificaron; o sea, ese jueves realmente ya sería el viernes, porque desde las 6 de la tarde, desde el punto de vista bíblico, hay el cambio de día; el día de la pascua era realmente ese viernes, llamado día de la preparación, antes del sábado, porque el viernes no comenzaba a las 12 de la noche, sino que empezaba a las 6 de la tarde;  cuando se ponía el sol en el jueves ya comenzaba el viernes. Realmente la pascua, todo este proceso del Señor ser tomado en Getsemaní preso y ser llevado ante los sacerdotes, todo eso aconteció en el viernes, si contamos desde el jueves a las seis de la tarde. Después de la cena, el Señor mencionó dos parábolas: una que ya mencionamos en un contexto temático, que es el de la vid y los pámpanos, que correspondió a la misma ocasión, pero que ya lo tratamos en una vez pasada; y ésta de hoy, de la mujer que está de parto, que es la última parábola que el Señor dijo antes de partir.  

Si ustedes se dan cuenta, en el capítulo 14 de Juan, el Señor está hablando en el cenáculo cuando llegó la noche; era el día de la preparación, que hoy se dice: jueves santo, pero que realmente ya era el viernes. El comenzó a decir las palabras que registra Juan en el capítulo 14, capítulo 15, capítulo 16 y capítulo 17; en el cenáculo El habló las palabras del capítulo 14 de Juan. Luego el capítulo 14 de Juan termina con la siguiente frase: “Levantaos, vamos de aquí”; o sea que ellos se levantaron del cenáculo donde habían celebrado la pascua ese noche, que sería el jueves llamado santo, que era el  viernes, la tarde del viernes, porque empieza con la tarde y la mañana, empieza con la oscuridad y se sale a la luz; así son los días de Dios. Entonces ellos se levantaron, salieron de Jerusalén, comenzaron a descender hacia Getsemaní en el monte de los olivos. Las últimas parábolas que consideramos también fueron dichas cuando descendían de Jerusalén, bajaban al torrente de Cedrón, llegaban al pie del monte de los olivos, y pasaban a veces la noche en el monte de los olivos, luego volvían a Jerusalén. 

Las parábolas anteriores del Pequeño Apocalipsis Sinóptico se pronunciaron dos días antes de la pascua; pero ésta se pronunció dos días después, o sea, durante la misma noche de la pascua; ellos celebraron la cena del Señor que era la pascua esa noche, y luego, cuando El dijo: -Levantaos, vamos de aquí-, ellos de noche salieron, descendieron al torrente de Cedrón, y llegaron a Getsemaní. Entonces, cuando ellos descendían de Jerusalén a Getsemaní, El dijo primero la parábola de la vid, saliendo de la ciudad, y luego ésta parábola, cuando ya se estaba despidiendo el Señor. Con ésta parábola es que el Señor se despide.

Realmente, la palabra “parábola” aparece solamente en los evangelios sinópticos: parabolé; pero la palabra “paraimía”, que es la que utiliza el apóstol Juan, y la usa siempre de esa manera, se ha traducido “alegoría”; las dos palabras pueden traducirse, si se considera de una manera amplia y no muy restricta, también como “parábola”; porque Juan no usa la palabra “parábola”, sino la palabra “paraimía”, o sea un símil, una imitación; “imía”, de ahí viene la palabra “imitación”; y de “para”, paralela, al lado de; es decir, parecido con. Entonces también se puede traducir de una manera amplia como parábola, aunque aquí se le llama en el capítulo 16: “alegoría”. Cuando El dice: -ya no os hablaré por alegorías-, la de la mujer que está de parto fue la última que El dijo antes de no hablarles más por alegorías. Dijo: -no hablaré más en alegorías-; ésta última parábola, es ésta que vamos a estar considerando hoy, y que se encuentra en el capítulo 16. El habló que el mundo aborrecería a los cristianos, que no se extrañaran cuando estas cosas sucedieran; habló de la obra que haría el Espíritu Santo, convenciendo al mundo de pecado, de justicia y de juicio; y entonces comenzó a despedirse. 

En un campamento, hace ya varios años, en Melgar, el Espíritu Santo nos hizo detenernos en este tema: “todavía un poco”; ese fue el tema del campamento: “todavía un poco”; y en ese contexto es que aparece ésta parábola; entonces vamos a considerarla para terminar la consideración de todas estas parábolas, para que el Señor nos hable. Estas fueron prácticamente sus últimas palabras, aparte de las que dijo a los sacerdotes, a Pilatos y en la cruz.  

Leo desde el capítulo 16, verso 16, y voy a leer hasta el verso 25. Primeramente voy a leer de corrido; y luego, con la ayuda del Señor, consideraremos de nuevo lo que leímos. “Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre .Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis, y, porque yo voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla. Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis? De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros ahora tenéis tristeza, pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. En aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.” Hasta aquí. Después ya hizo la oración sacerdotal de Juan 17, y después, ya en el capítulo 18, estando ya en Getsemaní lo arrestan, lo juzgan y lo crucifican y entonces resucita. Esta parábola es entonces la última de las parábolas o alegorías habladas por el Señor mientras estaba en la tierra. En el hebreo, esa palabra es “mashal”, tanto alegoría como parábola, incluso proverbio; caben dentro de esa palabra: “mashal”. Esta fue la última; después de ésta ya no les voy a hablar más así, porque me voy a ir, y va a venir el Espíritu Santo, que ya no va a necesitar hablar por parábolas.

Empieza aquí el Señor, en el capítulo 16, versículo 16, usando una expresión que, para entenderla bien, necesitamos ver las otras ocasiones en que El usó esta misma expresión. El Señor usó esta expresión: “todavía un poco”, en varias ocasiones en esos mismos días; entonces podríamos considerar las otras ocasiones, para que podamos entender qué es lo que el Señor quería decir.  

Vamos primeramente al mismo evangelio de Juan, al capítulo 7; vamos a mirar allí el versículo 33; fue cuando el Señor se iba a levantar diciendo: -El que bebiere de esta agua, no volverá a tener sed jamás-, el penúltimo día de la fiesta de las cabañas; o sea, unos meses antes de esta otra ocasión. La ocasión de Juan 16 que estamos considerando, es el día de la pascua; y la anterior, en Juan 7, fue el día de los tabernáculos, que es la última fiesta del año; en cambio la pascua es la primera, y hay una diferencia, más o menos, entre octubre y marzo o abril; o sea que hay unos cinco o seis meses de diferencia entre estas dos fiestas. 5 ó 6 meses antes del día de la pascua, El empleó esa expresión, y lo dice así. Voy a leer desde el 32 para tener el contexto: “Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas…”;  o sea, si era o no el Cristo; que si lo era, se los dijera abiertamente; “…y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendiesen”; noten, que lo prendiesen; observen que ya lo querían agarrar preso desde meses antes. “Entonces Jesús dijo: Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que me envió. Me buscaréis, y no me hallaréis; y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir.” Es decir, El sabía que iba a morir, sabía que en la próxima pascua El moriría; entonces cuando El dijo: -Todavía un poco-, se estaba refiriendo a esos meses que le quedaban antes de morir. 

Vamos ahora al capítulo 12, verso 35, del mismo evangelio de Juan; el Señor anuncia su muerte aquí cuando es ungido en Betania; los griegos lo buscan, y El dice que es necesario que el grano de trigo caiga en tierra y muera para que dé fruto; y anuncia su muerte. Entonces en el verso 35, cuando le dicen ellos: - “Nosotros hemos oído de la ley que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?”- Levantado tanto en la cruz  como en la resurrección. Ellos esperaban la primera venida del Cristo como si fuera la segundara; ellos esperaban que viniera a establecer un reino, la manifestación gloriosa del reino, sin necesidad de El  morir y resucitar. ¿Pero cómo iban ellos a ser perdonados? ¿cómo iban a recibir el Espíritu Santo, y a ser transformados, y a ser gente del reino, sin primero el Señor morir y resucitar? Entonces El decía que era necesario que el Hijo del Hombre fuese levantado, tanto en la cruz, como en la resurrección; y entonces dice el verso 35: “Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco…”; volvió a decir eso; ya eran menos días que faltaban para su muerte, ya era apenas como una semana, porque cuando Jesús fue ungido esta vez, ya faltaba poco tiempo; después de esto El se reunió con los discípulos para lavarles los pies, esa  noche de la pascua. Fue en esos días inmediatamente anteriores que El dijo esto: “Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz”. El les decía: Entre tanto, aún por un poco; entonces este primer poco, por este contexto nos damos cuenta de que está acercándose al primer poco, a la hora de su muerte. 

Otro pasaje está en el capítulo 13, que fue ya la noche de la pascua, porque la pascua abarcaba las primeras vigilias, que eran desde las 6 de la tarde hasta medianoche, y luego las otras vigilias, desde medianoche hasta salir el sol, y luego todo el día; ese era el día de la pascua; hoy sería jueves y viernes; pero  ese día era solamente el día de la preparación, que se llamaría hoy “viernes”. En el capítulo 13, versículo 33, ya en el contexto de la santa cena, cuando les lavó los pies, ahora les dice a los discípulos, ahí mismo en la santa cena: “Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros…”, noten: -como dije a los judíos-; o sea que les está diciendo lo mismo; había dicho a los judíos; y ahora: -como  dije a ellos, también se lo digo a ustedes. “Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir”; el Señor parece estarse refiriendo en ese primer poco, a su muerte. 

En el capítulo 14, verso 19, esa misma noche, todavía conversando en el cenáculo, en el aposento alto donde celebraron la mesa del Señor, allí el Señor, hablando en el contexto de la venida del Espíritu Santo, dice lo siguiente: “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis”. Entonces aquí el Señor ya comenzó a adelantar algo acerca de cuándo El sería visto; por el contexto vamos a darnos cuenta de que el Señor está hablando en tres niveles. Los discípulos no tenían ni idea como era eso de la segunda venida de Cristo; ellos, incluso resucitado, le preguntaron: -¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Quiere decir que no habían entendido. Varios de los discípulos le hacían preguntas. Por ejemplo, le preguntó Pedro, le preguntó Tomás, le preguntó Felipe, le preguntó Judas Tadeo; todos tenían esa preocupación; no entendían; y aun cuando el Señor está hablando por allá en el torrente de Cedrón, y por Getsemaní, todavía ellos preguntaban entre ellos cómo sería eso de la ida del Señor; ellos no lo entendían. Vamos a ver las preguntas de ellos.  

Primero, la de Pedro la encontramos en el 13:36; todas estas preguntas fueron en el cenáculo: “Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después.” Esa era la pregunta de Pedro: ¿A dónde vas? No entendían; como decían los otros: El Mesías va a venir para siempre, va a establecer un reino político, glorioso, para siempre; ¿cómo es eso de que te vas? Los apóstoles también participaban de esas preguntas. No habían entendido Miqueas 5:3, que Él debía dejarlos por un tiempo hasta dar a luz la que debía dar a luz. La mayoría de los judíos hasta hoy tampoco han entendido esto. 

Más adelante, en el capítulo 14, en el verso 5, del evangelio según Juan, el que le pregunta es Tomás: “Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre (porque El iba al Padre) sino por mi”. Bueno, ya preguntó Pedro, y parece que Tomás todavía no entendió; ahora le pregunta también Felipe, en el verso 8: “Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta”; ya que estás hablando del Padre, queremos ver al Padre. “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido Felipe?” 

Luego viene Judas Tadeo, y en el verso 22 del mismo capítulo 14, todavía en el cenáculo: “Le dijo Judas (no el Iscariote),” o sea, Tadeo, uno de sus hermanos menores,  que era discípulo de entre los doce: “Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?”. Noten, ellos estaban confundidos, y esa misma confusión continúa, porque era en el mismo día; sólo que salieron del cenáculo, fueron descendiendo después que les dijo la parábola de la vid verdadera; al ir saliendo por las calles de Jerusalén, les fue diciendo lo de la vid, y siguieron bajando al torrente de Cedrón, ya rumbo a Getsemaní, y ahí fue cuando les dijo lo que dice el verso 17 del capítulo 16: “Entonces se dijeron:…” Noten esta pregunta: se dijeron. A veces nosotros hablamos entre nosotros, y consultamos entre nosotros, y a veces no es suficiente. Si no invocamos al Señor mismo, si no le preguntamos directamente al Señor, vamos a seguir confundidos aún entre nosotros. Mientras sigamos sólo hablando entre nosotros, vamos a seguir en oscuridad; hay que preguntarle al Señor mismo. Hermano, las dudas que tú tienes, ¿se las has preguntado al Señor mismo? Claro que se las podemos preguntar a otros hermanos también, pero primeramente al Señor mismo. El Señor puede utilizar a nuestros hermanos para respondernos, pero la pregunta hay que hacérsela a El. Pero dice aquí: “Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros…” Es como cuando los teólogos empiezan a consultar sobre un tema, y el uno cita al otro, y el otro al otro, y fulano dice así, y el otro dice así, pero todavía no le preguntan al Señor. “Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco…”. El habló de dos pocos: “y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Como quien dice: ¿Qué tiene que ver con que El vaya al Padre, que haya otro poco, y que después, en el segundo poco lo vamos a ver. ¿Y el primer poco, y el segundo poco, qué es esto? No entendían. 

Verso 18: “Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla”;  ellos seguían perplejos, seguían confundidos; claro, porque el Señor era espiritual y ellos eran carnales; hasta no nacer de nuevo eran carnales; la mente natural no puede comprender las cosas que son del Espíritu de Dios. “Jesús conoció que querían preguntarle”; no es que le preguntaron, no; querían preguntarle, pero no le preguntaron; pero El, tan misericordioso, se les adelantó, “y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros”; ese es el problema, no me preguntaron a mí, se quedaron conversando entre ustedes; “Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis?”  Para que nos demos cuenta de que el Señor está respondiendo algo muy profundo, El contesta con una parábola. Si hubiera sido solamente, bueno, me voy a morir, pero voy a resucitar, está bien; la resurrección ya fue un gozo; eso fue después,  a los  tres días del primer poco; lo mataron, y resucita; ya es una gran alegría; pero todavía tienen que recibir el Espíritu Santo, y todavía Cristo se tiene que formar en ellos, y todavía Cristo tiene que volver. O sea que ese gozo es un gozo que comienza con la resurrección, pero que se culmina con la segunda venida; ese gozo comienza con la resurrección; estaban tristes, llorando, y hasta escondidos por medio a los judíos, dice otro evangelista; pero resucitó y comienza el gozo; de gozo no lo creían, dice. Ahí comenzó el gozo, pero todavía apenas sopló el Espíritu Santo para que renacieran; pero les dijo que quedarían en Jerusalén hasta que viniera Poder de lo Alto, hasta que fueran investidos con el Poder de lo Alto, hasta que fueran bautizados con el Espíritu Santo; y ahí el Espíritu Santo comienza a revelarles quien es el Hijo, y empiezan a ver espiritualmente al Hijo; pero comenzar no es todavía comprender al Hijo.

Para conocer al Hijo directamente hay que permitir que el Hijo se forme en nosotros, que el Hijo, que entra en nosotros por el Espíritu, se forme; y en la medida en que El se forme lo conocemos más y nos gozamos más, y somos más afirmados; pero el gozo definitivo, el cumplimiento total, es cuando El venga, cuando seamos transformados. Cuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, nosotros seremos semejantes a El también; ahí se completará nuestro gozo; pero el gozo comienza con la resurrección. Entonces ese poco puede ser los días entre las horas porque ahora ya estaban en  la pascua; esa madrugada ya El iba a tomar el primer poco, que tiene el primer sentido entre los días de la muerte y la resurrección; el segundo poco: entre la resurrección y la venida del Espíritu Santo, que son cincuenta días. Luego, la vida aquí en la tierra mientras Cristo se forma, y la venida del Señor Jesucristo, que viene en breve. Ese segundo poco tiene, pues, tres niveles; por eso dice así: “Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y me veréis, y de nuevo un poco y me veréis?”  ¿Por qué no dijo las cosas así rápido: es que me van a matar aquí en unas horas, pero al tercer día voy a resucitar? Porque hay otras cosas implicadas; por eso es necesario hablar de nuevo en parábolas, porque cuando venga el Espíritu Santo, entonces ya no me preguntaréis nada; ahora entenderéis todo; pero todavía no había venido, ¿se dan cuenta?

Si les hablaba claro, no entenderían, porque la mente natural no puede captar lo que es del Espíritu; entonces les habla en parábolas para que el Espíritu les recuerde, les dé el sentido, y ese sentido les ayude en todos los momentos, en esos tres días, en esos cincuenta días, durante toda la historia de la iglesia, hasta la venida del Señor. Entonces la parábola es útil para todas esas etapas.  

Entonces comienza El a explicar: “De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis…” Claro, cuando lo mataron, la gente llora; pero no solamente llora porque lo mataron; porque aún después de que resucitó, mientras se forma en nosotros, también lloramos. Eso es lo que El llama “la mujer con dolores de parto”, Si el Señor habla de que lamentaremos y de que lloraremos, eso entonces no es algo extraño en la vida de los cristianos. “vosotros lloraréis y lamentaréis”; así que ninguno piense que no lloraría y que no se lamentaría. Mientras el mundo se está alegrando, ustedes están sufriendo; incluso el mundo se puede alegrar en nuestros sufrimientos, porque las sociedades bárbaras, como dice un hermano, se gozan en el sufrimiento de los otros; solamente los civilizados se duelen del dolor ajeno. El que se goza del dolor ajeno, de otro ser humano, o de un animal, ese es un bárbaro, ese es un insensato. Una persona civilizada no se goza en el dolor ajeno, verdad? se duele con el que se duele.

Entonces dice aquí: “vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará”; o sea, en ese primer poco, mientras el Señor se va, primero los deja porque ellos estaban acostumbrados a vivir con El; estaban pensando: bueno, a tu derecha y a tu izquierda nos vamos a sentar, Juan y Jacobo; ellos no entendían bien las cosas como eran; entonces el Señor les habla del lloro y del lamento que comienza a cumplirse cuando a El lo matan, lo crucifican, y ellos quedan confundidos, y conversaban entre ellos: -nosotros pensábamos que éste era el que iba a libertar a  Israel, pero ya hace tres días que lo mataron-., Ellos debían esperar. A pesar de que El les había dicho que iba a resucitar, ellos no entendían que significaba eso de resucitar al tercer día, ¿ven? Entonces hay oscuridad; la primera oscuridad es aquella de ese primer poco de tristeza y de lamento; pero como también la formación de Cristo en nuestro ser requiere el morir a nosotros mismos, entonces ese es el lugar de los dolores de parto de la mujer que ha de alumbrar ese niño, del que dice Jesús aquí, y del que dice Apocalipsis 12, que es lo mismo, que es el cumplimiento de Génesis 3:15, una mujer, que al dar a luz la simiente de la mujer, aplastará la cabeza del dragón. Habrá enemistad entre las dos simientes: la simiente de la serpiente y la simiente de la mujer; y si habrá enemistad, habrá lloro, habrá lamento, habrá tristeza. Nosotros los cristianos debemos saber que nuestra vida debe pasar por ahí, debe, es necesario que pase por tristezas. Dice Pablo, confirmando a las iglesias, no asustándolas: es necesario que a través de muchas tribulaciones, entremos en el reino de Dios. Para que Dios reine en nosotros, debemos pasar por estas tristezas, por estas angustias del alumbramiento.

Entonces dice aquí: “lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes…”; o sea que los cristianos experimentaríamos tristeza en el hombre exterior; como dice Pablo, hay una tristeza que produce fruto, en 2ª a los Corintios 7:10. Hay una tristeza del mundo que es para muerte; pero hay una tristeza que es para bien en el nuevo hombre, para que el hombre interior sea fortalecido. Dice: mientras éste, nuestro hombre exterior se desgasta, el interior se renueva; porque es que nosotros tenemos al Señor en el espíritu, y nos tenemos a nosotros mismos en el alma; y cuando vivimos en nosotros mismos, no damos lugar a que el Señor se exprese a través de nosotros; entonces Dios tiene que hacer un doble trabajo en nuestras vidas: En cuanto al hombre interior, toda la intención de Dios es fortalecer nuestro espíritu, que nuestro espíritu sea fortalecido, que seáis fortalecidos con poder en el hombre interior por el Espíritu; pero en cuanto al hombre exterior, que es el obstáculo para la manifestación del interior, le corresponde otro tratamiento; el tratamiento para el hombre interior es aceite, pero el tratamiento para el hombre exterior es la cruz, es la despabiladera.

El sumo sacerdote tenía que hacer ese trabajo doble: tenía que añadir aceite a las lámparas, y al mismo tiempo tenía que usar la tijerita, la despabiladera, para quitar la parte seca del pabilo que no está ungida, que enrarece el ambiente, que se quema, que echa humo; a esa parte del pabilo la tiene que cortar. Eso se refiere a la parte de nuestro hombre exterior, a nuestra alma. Entonces respecto a esa parte exterior, se dice que le convienen tribulaciones; y Pablo le llama a esa tribulación de leve; él dice: esta leve tribulación momentánea; la palabra tribulación se refiere a tribulación misma, pero leve; como un sandwish: por un lado leve, y por el otro lado momentánea; no se asuste diciendo: ¡qué terrible!, No, no; es leve y momentánea; así era Pablo, animado; él entendía que las tribulaciones, aunque terribles, eran leves y momentáneas en comparación con la eternidad; ¿amén? 

Sigue hablando acá de “vuestra tristeza”; o sea, la de nuestra alma, la del yo, la vuestra, “se convertirá en gozo; ese es el nuevo nacimiento, ese es un niño; y empieza a dar el ejemplo del niño que está dentro de la madre, y tiene que salir de adentro; y para salir, a la madre le duele; pero ese dolor es pasajero, ya no se va a acordar de él cuando haya nacido el niño. Entonces Jesús les va a explicar en el verso 21: “La mujer cuando da a luz, tiene dolor”; el Señor, sabiendo que la mujer tipifica a la iglesia, por causa del pecado, y como el pecado está en los miembros de la iglesia, dijo: con dolor dará a luz; por causa del pecado que hay en nosotros debemos pasar por el dolor y la tristeza. “La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora”. Dios tiene una hora para el nacimiento. Al principio son unos dolorcitos; sí hay dolores en las preñeces, pero los dolores serios son en su hora; la hora más terrible es la del nacimiento; el nacimiento es el momento en que la tristeza se convierte en gozo; la mayor tristeza termina cuando nace el bebé, y comienza el gozo. ¡Qué paradoja!  Que esté tan cerca la tristeza del gozo. Por eso no nos debe asustar ni la tristeza ni el dolor; debemos presentir el gozo, ¿amén? “La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia”; como dice el Señor: que no vengan a vuestra memoria los días pasados; eso ya pasó; ahora estamos en el gozo, ¿amén? La tristeza es pasajera, leve y momentánea. Cuando nace el niño ya no se acuerda del dolor; cuando Cristo resucitó, cuando recibimos el Espíritu, cuando Cristo se forme en nosotros y cuando venga el Señor Jesús, habrá alegría total.

Esa alegría comienza con la resurrección, con la regeneración, con la configuración a Cristo; y ello se completa definitivamente cuando seamos transformados en su venida, y seamos como El, y entremos en el gozo de nuestro Señor, en el reino; “ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo”. Noten, espero que eso sea lo normal. Hoy en día no quieren que nazcan muchos niños; para ellos no es un gozo; pero el Señor dice: es un gozo, un gozo que nazca un hombre en el mundo; es alguien que nace quien puede llegar a conocer al Señor, ser casa y templo del Señor, y ser testigo de la gloria de Dios; ¿cómo no va a ser un gozo? Eso es bueno sentirlo en estos tiempos en que se habla del aborto “terapéutico”; y aquí les voy a contar esto: Un profesor universitario le preguntaba a los alumnos: Miren, los padres eran sifilíticos, y el primer niño nació con deformidades; el segundo, también; el tercero, también; el cuarto, el quinto, el sexto, el séptimo y el octavo, todos nacieron con problemas; y ahora viene el noveno; ¿qué dicen ustedes? Y la mayoría del curso dijo: ¡Que aborte! Y les contestó el profesor: Acaban de matar a Beethoven. ¡El noveno era Beethoven, qué cosa! 

“El gozo de que haya nacido un hombre…”; (es  un ser humano, este hombre puede ser mujer), “en el mundo. También vosotros ahora…”, eso es ahora, gracias al Señor eso es pasajero, “ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver…”, primero en la resurrección; cuando se les apareció, lo volvieron a ver; pero también hay frases donde El da a entender que también es cuando el Espíritu Santo venga y nos revele a Cristo; es también otra manera de ver; primero resurrecto, pero El dijo: Bienaventurados los que no vieron y creyeron; quiere decir que es más bienaventurado creer sin haberlo visto resucitado que haberlo visto, porque ahora se le conoce espiritualmente; entonces, cuando le conocemos al Señor en el espíritu, también hay gozo; y ese gozo nos establece y nos afirma; y cuando El venga, ya no será por fe sino por vista, pues mucho más ese gozo será cumplido.

Entonces esta frase tiene tres niveles: “os volveré a ver”; primero la resurrección; segundo la venida del Espíritu Santo y la formación de Cristo en nosotros, y tercero la venida segunda de Cristo en gloria; porque “os volveré a ver”; cuando resucitó ¿no lo volvieron a ver? Y cuando se forme en nosotros y lo estemos comprendiendo desde adentro, ¿acaso no es que lo estamos también viendo, espiritualmente hablando? y también cuando El venga en gloria y majestad. A veces una profecía se cumple varias veces, de varias maneras; “os volveré a ver”; aquí no dijo que sería solamente una sola vez, pero os volveré a ver se cumple de esas varias maneras. “Os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón”; el corazón es el que se entristece, porque el problema nuestro es en el corazón; pero también en ese mismo corazón habrá gozo, “se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo”; ¡Qué maravilla! A veces cosas bobas nos quitan el gozo, pero cuando llegue este gozo de “verlo”, nadie nos lo quitará. 

Verso 23: “En aquel día no me preguntaréis nada”; eso significa entender directamente las cosas; ahora preguntan, pero en aquel día no preguntaréis nada. “De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará”. Con toda fe, Señor, listo, ahí está. Dice un profeta: aún estará la palabra en su boca y yo ya habré oído, dice Dios; en mi nombre, lo que pidieren, lo haré, lo dará.  

Verso 24: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre”; hasta aquí han sido buenos judíos, han invocado a Yahveh el Padre, pero nunca han entendido  que para obtener algo de Yahveh, hay que basarse en los méritos del Hijo. El Hijo de Dios es el que ha venido. Parte del gozo es las respuestas a nuestras peticiones; esa es parte de este gozo con que nos gozaremos.  

Verso 25: “Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre”. ¿Por qué les hablas por parábolas?  Para que viendo no vean; el hombre exterior no entiende las parábolas, pero viene la hora cuando ustedes vean que Cristo resucitó, cuando reciban su Espíritu, cuando nazcan de nuevo, cuando Cristo se forme en ustedes y cuando sean transformados a su imagen, de ahí en adelante, en todo ese proceso, me van a conocer directamente. A los suyos les decía claramente todas las cosas. Así comenzó esta serie; analizando esto: que El a los de afuera les hablaba en parábolas, para que viendo no vieran, y oyendo no entendieran; pero a los suyos en particular les declaraba todas las cosas.  Así como comenzó, así termina: Ya no les hablaré por alegorías;  ustedes captarán el sentido, entenderán directamente las cosas espirituales instantáneamente, no necesitarán preguntar, ustedes captarán y entenderán claramente las cosas, ya no por alegorías, sino claramente.  

Vamos ahora, hermanos, por unos minutos, a considerar Apocalipsis capítulo 12; hay muchos otros versos donde se habla de esta mujer; comienzan en Génesis 3:15, donde el Señor dice que la simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente. Normalmente no es la mujer la que tiene simiente; es el hombre el que siembra la simiente en la mujer para que nazca un bebé; pero aquí el Señor está profetizando que habría una mujer que daría a luz sin necesidad de la intervención del hombre; y esa mujer también es la iglesia; primeramente fue María, como parte del pueblo de Israel, que estuvo esperando al Mesías, y nació el Señor Jesús. Nació de una virgen, ¿ven?, y esa mujer, María, tipifica a la iglesia. Primeramente, ella es parte de Israel, ella es Israel, y representa a Israel; y ella es de la iglesia, representa a la iglesia; ella es la mujer. La mujer en la Biblia representa al pueblo de Dios, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Los que serán la esposa del Señor, un solo cuerpo con judíos y gentiles, injertados en el mismo olivo, esa es la mujer.

La que aparece en Génesis 3:15 es la misma que aparece aquí en Apocalipsis 12, de la que se dice: “Apareció en el cielo una gran señal:” ¿Por qué aquí el Señor revela con señales o símbolos para interpretar? porque una imagen habla más que muchas palabras. “Una mujer”; esta mujer es la que ha de ser la esposa del Señor.

Noten que en Cantar de los Cantares la esposa es considerada la misma madre. Dice, hablando de Salomón, figura de Cristo, como hijo de David. Dice: Mirad al rey Salomón con la corona con que lo coronó su madre en el día de su desposorio. En el día de su casamiento con su esposa, en el día de su desposorio, su madre lo corona. Es una frase mística. Mirad al hijo de David con la corona con que lo coronó su madre en el día de su desposorio. Cuando ella y él se hacen uno, cuando nos hacemos uno con el Señor, cuando el Señor se ha formado en nosotros, y nosotros permanecemos en El, nos hacemos uno; ese es el día de la boda; ese es el día cuando su madre, que es aquella que lo tiene en su vientre hasta que él se forme, lo corona. Cuando él se forma en nosotros, ese es el día de la boda, y ese es el día en que El es coronado por su madre;  porque mientras no somos uno con El, no lo estamos coronando; pero ¿qué era lo que se estaba cantando al principio? “Te coronamos a Ti, Oh Señor Jesús”. Coronarlo es reconocerlo como rey y someternos a su voluntad; es hacer lo que El quiere; es conformarnos, configurarnos a El. Configurarse a El, ese es el desposorio, y esa es la coronación de El. Cuando El se casa con su esposa, es lo mismo que la madre coronándole a El. La madre es la Nueva Jerusalén; esa es la madre de todos nosotros; esa es la madre que tiene a su niño formándose en su vientre.

La mujer, cuando va a dar a luz, tiene dolores. El compara a la Iglesia con una mujer. Vosotros ahora sois como esta mujer; y esta mujer tiene en su vientre a un niño, lo está gestando, hasta que ese niño nazca para reinar. Bueno, entonces, esa mujer representa a la iglesia, ¿se dan cuenta? Entonces, la iglesia, como va a dar luz a ese niño, es la madre. Jesús habló que quien hiciera la voluntad del Padre, ese era su madre, hermana y hermano. Cuando ella se haga uno con El, es el día del desposorio; y por lo tanto, el día de su desposorio su madre lo corona. Coronar al Señor es hacerlo rey de nuestras vidas. Entonces, por una parte, somos la madre; y por otra parte somos la esposa, porque la mujer es una figura de esta realidad espiritual.

Sigue diciendo aquí: “una mujer vestida del sol”; el sol de justicia es el Mesías, es Cristo; esa mujer revestida de Cristo tiene que ver con la parte de la Iglesia; la parte de la iglesia, en esta mujer, es notada por la vestidura de sol. Pero la parte del Antiguo Testamento, porque esta mujer es una sola, que comienza desde los primeros justos en la época patriarcal, hasta el tiempo de la segunda venida de Cristo. Dice: “con la luna debajo de sus pies”;  ella estaba parada sobre la luna; y la luna es la que refleja al sol; el sol es la realidad de Cristo en el Nuevo Testamento, pero la luna es la tipología. El Antiguo Testamento era una tipología; y por lo tanto, el Nuevo Testamento, Cristo y la iglesia, están parados sobre las promesas y la tipología del Antiguo Testamento. Por eso la mujer aparece parada sobre la luna, y la luna bajo sus pies. “Y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”. En cuanto a Israel, esas doce estrellas, como lo vio José en su sueño profético, eran los hijos de Israel; pero ¿quiénes van a reinar y a juzgar las doce tribus de Israel, y en las doce puertas, donde estarán los nombres de los doce hijos de Israel? son los doce apóstoles. El Antiguo Testamento se continúa con el Nuevo, y estas doce estrellas representan también a los apóstoles que juzgarán a las doce tribus de Israel.  

Pero dice el verso 2: “Y estando encinta”; esta mujer ha estado encinta; de este parto ya se hablaba; los profetas en el Antiguo Testamento ya hablaban de el; Miqueas ya hablaba: hasta que dé a luz la que ha de dar a luz; no sólo en el capítulo 5, sino también en el 4 ya lo había dicho. Israel era esta mujer en el Antiguo Testamento, esperando que le naciera el niño, el Mesías; y luego la iglesia ahora continúa en las labores de Israel; y Cristo se forma en la iglesia, y la iglesia también está esperando que le nazca Cristo. Que Cristo se forme en nosotros, para que estemos pronto a recibirlo en gloria y majestad. Por eso dice aquí: “Y estando encinta, clamaba con dolores de parto”; clamaba, no son esas molestiecitas primeras; no, clamó a gritos; son dolores fuertes, como sufrió Israel, y también sufre la iglesia. Israel, hasta que viniera Cristo, y la iglesia hasta que Cristo se forme para que El pueda venir. Porque cuando el grano está maduro, entonces enseguida se mete la hoz porque la siega ha llegado; la siega llega cuando el grano está maduro; nadie va a meter la hoz cuando el grano todavía está verde y biche; cuando el grano está maduro, entonces se mete la hoz porque llegó la siega. El grano maduro es cuando la vida del primer grano, que es Cristo, entró y formó la espiga, y llenó la espiga de granos; la espiga es la iglesia. Cuando la iglesia ha madurado en Cristo, ese es el día del desposorio, es el día del nacimiento del niño varón, es el día de la coronación, ¿amén? Entonces, aquí dice: “clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento”; para alumbrar, habrá dolores; para que el reino del Milenio se establezca, tiene que haber los dolores de la gran tribulación, de la persecución contra la iglesia, y de la maduración de la iglesia en Cristo, para que esté lista para recibirlo y entrar en su gozo, cuando El venga.  

Verso 3: “También apareció otra señal en el cielo”; por una parte, se ve el reino de Dios; por otra parte, se ve el otro reino: “he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos”; y luego dice en Apocalipsis 17 que esas cabezas son los reinos de la bestia; las cabezas del dragón se refiere a los principados demoníacos que influyen en las llamadas civilizaciones. En Daniel 7 aparecen esas bestias; en Apocalipsis 13 y 17, aparecen también las siete cabezas de la bestia, que se corresponden con las siete cabezas del dragón; las cabezas del dragón son los principados; como por ejemplo, el príncipe de Persia, que es aquel principado demoníaco que influía en la llamada “civilización persa”. Cuando cayó el imperio Persa fue porque primero fue derribado el príncipe espiritual, y después vino el de Grecia; y por tanto, surgió el imperio Griego; esas son las cabezas del dragón. Los enemigos de la Iglesia son los enemigos de Cristo, son los imperios mundiales, la corriente de este siglo; ese es el dragón con sus cabezas, que son el reino espiritual de las cabezas de la bestia. La bestia es el aspecto político de la llamada entre comillas civilización; pero el Señor no la llama “civilización”; por eso digo yo entre comillas; el Señor le llama “bestias”, o sea, brutales, civilizaciones brutales que el Señor las tiene que comparar a bestias; ese es el mundo, esa es la historia universal, la historia de las bestias.

Pero hay otra historia, la historia sagrada, la de esta mujer con angustia, con dolores de parto, para dar a luz la simiente de la mujer: Cristo el Señor formándose en nosotros, para que estemos listos para recibirlo en gloria y majestad, porque El está a la diestra del Padre esperando que estemos listos. Dice: Siéntate a mi diestra, dijo el Padre al Hijo, hasta que ponga todos tus enemigos por estrado de tus pies. Esto es lo que está haciendo el Señor. Entonces dice allí: “y en sus cabezas siete diademas”. Eran coronados, así como el Señor es coronado; estos príncipes son coronados; la gente les sigue a ellos la corriente; los hombres les obedecen; por eso tienen diademas.  

Verso 4: “y su cola”, que le sigue, esa cantidad de ángeles caídos, “arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo”; las estrellas son figura de los ángeles; “y los arrojó sobre la tierra”; cada vez la tierra estará más inundada del infierno, más inundada de cosas malignas; ¿no se han dado cuenta ya? Cada vez más, porque en la pelea celestial, esos ángeles caen a la tierra. “Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.” Fíjense: cuando iba a nacer Jesús, ahí estaba el imperio Romano representado en Herodes, y mandó  a matar los niños, ¿se dan cuenta? Entonces José, María y el niño Jesús huyeron a Egipto; y después, cuando el niño había tenido unos añitos más, tres años y medio después, regresaron a la tierra, y El llegó a ser el Mesías; El lo era, pero llegó a ejercer su ministerio; ese es un primer aspecto.

Pero ese niño, Cristo que nació de María en Belén, que vivió, murió y resucitó, ahora vive en la Iglesia; por lo tanto, el mismo dragón que persiguió a Jesús, persigue a la Iglesia. Nosotros tenemos que dar a luz en las narices de la persecución, porque el dragón se paró frente a la mujer, con el objetivo de devorar al niño cuando nazca. El mundo entero no sabe que está siendo dirigido por Satanás; y el objetivo de Satanás es esa mujer y ese niño; lo que él más odia es que Cristo se forme en nosotros, que Cristo tenga algo en la tierra que El pueda considerar suyo, y que nosotros en verdad le honremos a El. Eso es lo que menos quiere Satanás; y él va a hacer lo posible para lanzar su río y arrastrar a la mujer; pueden ser ríos de ejércitos en la persecución, y puede ser la corriente de este mundo que nos arrastre, porque ahí se habla de ese río. 

Verso 5: “Y ella dio a luz un hijo varón”. Cuando nació Cristo de María, que representaba a Israel, nació para después cumplir su ministerio; entonces ascendió a la vista de testigos y se sentó a la diestra del  Padre. Por eso dice aquí: “un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones. Pero el Cristo que ascendió, es el mismo Cristo que nos sentó con El en lugares celestiales, es el mismo Cristo que se está formando en nosotros, es el mismo Cristo que dijo: el que venciere, se sentará conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. Lo que se dio en Cristo, se está reproduciendo, y se tiene que reproducir en la Iglesia, para que también nosotros nos sentemos con El; pero para eso es necesario vencer.  

Y dice el verso 6: “Y la mujer huyó al desierto”, como María huyó a Egipto, y también como cuando el imperio Romano iba a tomar Jerusalén, los cristianos huyeron a Jordania; así también la Biblia dice que está reservado un lugar en Jordania para que se esconda el pueblo de Dios de aquellas tierras durante la gran tribulación. Si eso les parece raro, se los voy a leer por dos testigos. Daniel capítulo 11. La gran tribulación comienza a ser descrita en el capítulo 11 desde el versículo 31; allí se describe la segunda mitad de la septuagésima semana o septenario de la profecía de Daniel 9. En Daniel 9 hay setenta shabúas, sietes, semanas de años, o sea, septenarios, semanas de siete años; la última semana se divide en dos: la segunda mitad de la semana es el gobierno bestial del anticristo; o sea los últimos tres años y medio; eso es descrito desde que se establece la abominación desoladora que está en el verso 31 de Daniel 11; allí dice: “Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora”; o sea, el establecimiento de la abominación desoladora, la imagen de la bestia, ese es el momento de la plena gran tribulación, los tres últimos años y medio, la segunda mitad de la septuagésima semana o septenario de los setenta de Daniel.  

Verso 32: “Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto”; los infieles a Dios serán seducidos por ese gobierno mundial, ese gobierno globalista hacia el cual todo está siendo dirigido ahora; “mas el pueblo que conoce a su Dios…”, gracias a Dios que, a pesar del anticristo, hay un pueblo que conoce a su Dios, que no estará en el cielo, sino en la tierra, esforzándose y actuando. Los que murieron sí estarán en el tercer cielo, pero aquí habla del pueblo que está en la tierra mientras el anticristo está gobernando; y dice: “…el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará. Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego…”;  éstos todavía no están en el paraíso; los que quedan, los santos que quedan, serán perseguidos por 42 meses; entonces dice: “caerán a espada y a fuego, en cautividad (o sea cárcel) y despojo (los bienes) Y en su caída, (la caída quiere decir en la persecución, en el despojo, en la cárcel, en la muerte) serán ayudados de pequeño socorro, (o sea, el Señor los protegerá con una mínima protección), y muchos se juntarán a ellos con lisonjas (o sea, gente que no es fiel se mezclará, como pasó cuando Israel salió de Egipto; muchos se mezclaron con ellos, y no eran verdaderos, son sólo lisonjeros, apariencia) También algunos de los sabios caerán para ser depurados (porque se puede ser sabio y a la vez impuro; entonces hay que ser depurados) y limpiados (porque se puede ser sucio) y emblanquecidos (porque se puede ser sabio y manchado, y el Señor en su misericordia permite esta persecución para depurar, limpiar y emblanquecer), hasta el tiempo determinado; porque aún para esto hay plazo”. ¡Aleluya! Gracias a Dios que hay plazo para ser depurados, limpiados y emblanquecidos. No nos preocupe el método, nos interese el resultado, ¿amén?  

Y dice el verso 36: “Y el rey (o sea, este anticristo, este gobernante mundial) hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios;” como describe Pablo al anticristo en 2ª a los Tesalonicenses capítulo 2, ¿verdad? “y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, (pero no para siempre) hasta que sea consumada la ira”; hasta que Dios derrame las siete tazas de la ira. 

Verso 37; “Del Dios de sus padres no hará caso”;  puede ser un israelita apóstata, porque si los judíos lo van a recibir como el Mesías, entonces tiene que ser uno de su pueblo; pero que no será una persona que cree verdaderamente en Dios; será un ocultista que cree en Satanás, un satanista, porque dice acá: “Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres…”; eso puede ser que no le importará que ellas lo amen o lo que ellas aman, lo que puede ser otra interpretación; “ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá”; él se presentará  como si él fuese Dios.  

Verso 38: “Mas honrará en su lugar…”; noten a quien va a honrar, al dragón, al

EL LIBRO DE LOS LIBROS

jueves, 24 de enero del 2008 a las 12:24
EL LIBRO DE LOS LIBROS



Existe un libro al que con justicia se le llama “el libro de los libros”; es un libro antiguo, cuyas primeras partes se escribieron hace muchísimo tiempo, incluso, siglos antes que los grandes clásicos de la antigüedad; así, como decía José Flórez, antes de la Ilíada y la Odisea de Homero, y anterior a la Eneida de Virgilio; anterior a las tragedias de Esquilo y a los analectas de Confucio. Incluso, el escritor de la primera parte se valió de documentos anteriores a él, que de vez en cuando cita. Es un libro que ha venido acompañando a la humanidad desde sus albores y cuya influencia es la más benéfica que se haya podido conocer en toda la historia; su aceptación ha sido inmensa; más que la de cualquier otro libro, incluidos todos los clásicos. De este libro se conservan copias en mayor profusión que de todos los demás libros apreciados por la humanidad. Es un libro para la humanidad en general, que halla cabida en toda raza y nación, en toda clase social e idiosincrasia, saneando las costumbres, elevando el nivel de las gentes y los pueblos, en la medida que conocen el Libro y son penetrados por su Espíritu.

Es el libro que más  se imprime y se traduce; son millones las copias que se hacen de él cada año y existen personas e instituciones especialmente dedicadas a la distribución de este libro; se ha traducido a todos los idiomas importantes del mundo y literalmente a miles de dialectos; y se sigue traduciendo y poniéndose al alcance incluso de las más salvajes tribus, pues se conocen sus efectos positivos; se da el caso incluso de que el dialecto de una tribu se escribe por primera vez para poder tener una traducción de este libro.


Su influencia, decíamos, es, pues, enorme; grandes poetas y artistas  deben su inspiración a este libro, y el influjo de este libro los ha hecho famosos; ni qué hablar de los filósofos, estadistas, santos y teólogos; sin este libro no hubieran sido 1o que fueron.


El libro es una colección de diferentes tipos de escritos; hay en él historia, poesía, leyes, profecías, cartas, dichos, etc, pero aunque tan diversos estilos se entremezclan, sin embargo constituyen una sola Obra Maestra, con sólo un tema básico hilvanando las distintas partes, que por reflejar distintas situaciones, típicamente humanas, le dan al libro una  riqueza espiritual, psicológica y estética tan maravillosa, que indagar en él es como penetrar en una mina inagotable de tesoros.


Nunca termina uno de leer este libro, pues cuando pensábamos haberlo leído todo, hallamos nuevas cosas nunca imaginadas, que nos hacen escudriñarlo de nuevo. Hay personas que por muchos años han estado sumergidos en él, pero no terminan de desentrañar sus tesoros. El tema central trata de una revelación maravillosa; es la historia de cómo Dios se ha revelado al hombre, y qué ha hecho para salvarlo; nos muestra el desarrollo del Plan Divino, retrocediendo hasta el más ignoto pasado; sí, hasta el mismo principio, y entonces nos guía a través de los tiempos mostrándonos la mano maestra del Alfarero Universal, Dios, detrás de todos los acontecimientos de la historia humana. Es un libro milagroso, sí, lleno de asombrosa profecía cuya exactitud y cumplimiento nos  asombra; hoy, los siglos se visten de acuerdo a sus previsiones; y si hablamos de profundidad, debemos confesar que el libro tiene la capacidad de desnudar el corazón humano y penetrar a donde ningún otro ha penetrado; sí, el libro maneja en sus manos el corazón del hombre y demuestra controlar su historia presente y su futuro.


Es un libro al que vale la pena escudriñar; no sólo pseudo-leer, sí escudriñar; oh, si se estudiase este libro más que cualquier otro libro, y se pusiera en práctica, se obtendrían mayores beneficios de los ya obtenidos.


Fueron varios los hombres que colaboraron con el Autor de este libro.

Algunos fueron poetas, otros reyes, otros campesinos, otros legisladores, otros escribas, otros pescadores, otros cobradores de impuestos, otros generales; en fin, de varios tipos de hombres; pero el Autor, es evidente, ha sido solamente UNO. Efectivamente, Dios dirigió a Moisés y le habló, y éste entonces registró sus palabras y hechos.


Josué y los jueces de Israel continuaron la historia.


Los profetas recogieron las visiones y las palabras que recibieron de Dios y las conservaron.


Poetas como Job, David, Salomón y Jeremías contaron los dolores y las alegrías del corazón del hombre; se hístorió la vida de la nación de Israel para enseñarnos con ella lo que significa estar cerca o lejos de Dios; además, para preparar con ella el advenimiento del Mesías Salvador, primero como Profeta y sacrificio sufriente, expiación tipificada en los ritos mosaicos, y entonces, Rey que alumbra a los gentiles y que se sentará en el trono de David para reinar en paz de mar a mar,  sobre el Monte de Sion. El Mesías, he allí el meollo del libro de los libros, el núcleo central.


Nos muestra primeramente el libro la preparación de su advenimiento; y entonces nos cuenta la historia de su visitación y la introducción del Reino, explicándonos su operación actual hacia un fin determinado, definido y cercano. Con los evangelios, los Hechos apostólicos y sus epístolas y con el Apocalipsis, nos abre el Libro de los libros las puertas del cielo por el conocimiento del Mesías, Jesucristo, Hijo de Dios. No seamos, pues, tan insensatos como para desconocer el Libro de los libros, "La Biblia".


Gino Iafrancesco V.
Paraguay, 1984

PARA USTED MISMO / lo mínimo que quisiera decirle a todo ser humano

jueves, 24 de enero del 2008 a las 12:18

PARA USTED MISMO

 

Lo mínimo que quisiera decirle a todo ser humano

 

 

Un ¡alto! puede salvarle la vida.

 

Dios desea comunicarle algo, antes de que usted siga de largo, y se pierda definitivamente.

 

No está en sus manos su futuro. Un minuto para atender a Dios, aquí y ahora, puede significar su salvación eterna.

 

Dios sí sabe de qué necesita usted ser salvo, aunque usted por ahora no lo sepa.

 

Dios lo hizo a usted con un propósito, y ahora interviene en su vida para hablarle.

 

El Dios de la gloria, Creador único de todas las cosas, se ha revelado a los hombres mediante Jesucristo, el Hijo de Dios. Él es el eje y la explicación de todas las cosas. Él es la Luz, la única que puede alumbrarle realmente.

 

Dios le ama y le comprende. Porque lo ha pensado a usted desde antes, fue porqué lo creó. Y ahora mismo le ha encontrado para hablarle, pues le ha estado buscando, aunque usted no se ha dado cuenta.

 

Él quiere decirle que está dispuesto a perdonarle todo pecado, y justificarle, con base en los méritos de Su Hijo Jesucristo en Su sacrificio en la Cruz.

 

El Hijo de Dios, que llegó a ser un hombre verdadero, y el Mesías profetizado de la historia, ha pagado en la Cruz el precio de todos los pecados de usted.

 

Al tercer día resucitó y se presentó vivo ante muchos testigos, pues Dios lo levantó de entre los muertos para mostrar que Él es Su Hijo y que ha recibido Su sacrificio en expiación por los pecados de todos los hombres, para que quien le creyere y le recibiere sea eternamente salvo por la fe en Sus méritos y en Su nombre.

 

Si usted cree y por Su gracia lo decide, puede invocar ahora mismo a Dios en el nombre de Jesucristo, y decirle de todo corazón que usted reconoce que ha pecado mucho, pero que por Su gracia se arrepiente de todos sus pecados, y que usted lo recibe a Él como su Salvador y Señor, como el Hijo de Dios completamente resucitado de entre los muertos y sentado a la diestra del Padre, aceptando con toda fe el sacrificio que Él hizo por usted en la Cruz, de manera que Su sangre le limpia de todos los pecados por la fe.

 

Jesús dijo en Su Palabra:

 

"Ninguno que a Mi viene Yo lo hecho fuera",

 

"Venid a Mi todos los que estáis cargados, trabajados y cansados, y Yo os haré descansar",

 

"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; Nadie viene al Padre sino por Mi".

 

Jesucristo ha resucitado de entre los muertos ante testigos, y ante quienes mostró Su gloria; y ¡está vivo!; ¡está ascendido a la diestra del Padre! y conoce todos los secretos de su corazón, pero le ama y desea salvarlo.

 

Dios desea que usted mismo se pronuncie definitivamente por Su gracia.

 

Hable con Él en el nombre de Su Hijo Jesucristo, recíbalo por la fe de todo corazón, y encomiéndele en Sus manos todo su ser, su pasado, su presente y su futuro eterno. Si usted lo toma en serio, Él también lo tomará a usted en serio y le será fiel a usted y a su fe. Él es la misma Fidelidad Divina encarnada, el Testigo Fiel y Verdadero.

 

Reconcíliese ahora mismo con Dios por medio de la fe en Jesucristo; arrepiéntase, pídale perdón y crea. No permita que su orgullo y necedad le arrebaten la salvación eterna prometida por Dios a los que creen en Su Hijo. Pídale perdón y misericordia. Él será justo en perdonarle, pues Jesucristo ya pagó el precio de sus pecados y usted cree y lo recibe de parte de Dios, de todo corazón. 

 

No se haga el inocente, ni sea descuidado, porque entonces sus males le alcanzarán.

 

La manifestación del reino de los cielos profetizada, está más cerca que nunca. Jesucristo regresará pronto, vendrá por segunda vez como lo prometió, y hará juicio. Los acontecimientos de este siglo, cada vez más dolorosos, son las señales profetizadas por Él que anuncian Su cercanía.

 

Él ha dicho que si alguno no está con Él, entonces está contra Él. ¿De parte de quién está usted?

 

No sea tibio. Comprométase en serio con Jesucristo, pues Él mismo le ayudará a hacerlo. Hable con Dios ahora mismo desde lo más profundo de su corazón y reciba Su ayuda. Confíe en Él, pues nunca ha defraudado a nadie que en verdad le busque y le reciba. No depende de nuestros métodos , sino de Su misericordia, gracia y justicia. Justicia por que yá pagó por usted con Su propia muerte y usted le ha creído.

 

La manifestación, pues, del reino de Dios está cerca, y el sistema actual de esta mundo se acaba. No se obstine en seguir sus propios caminos hasta el infierno. ¡El infierno sí existe! ¡Muchos lo conocen y no es ninguna broma!

 

Vuélvase a Dios por Su gracia ahora mismo. El temor reverente de Dios es la sabiduría.

 

No confíe en sus propias promesas. Confíe en la ayuda que Dios da a los débiles. Confíe en Su misericordia, gracia y justicia, sin falsedades ni posturas. Exprésese tal como ustted mismo es. Dios, que lo creó, le entenderá mejor que usted a sí mismo.

 

¡Escúchele ahora! El mañana no es suyo, y la eternidad es irrevocable. No arriesgue su futuro eterno en su insensatez. Sea sabio. Atienda la Palabra de Dios que está en la Biblia, Las Sagradas Escrituras, que por inspiración divina escribieron los profetas y apóstoles del Señor.

 

Lea atentamente la Sagrada Escritura, pidiéndole a Dios que por Su Santo Espíriru le ayude a entender. Considere a Jesucristo muy atentamente.

 

No se engañe a usted mismo, porque la muerte le espera seguramente cuando y donde usted menos lo espera y ni se lo imagina.

 

No se deje engañar por los hombres, ni por su propia torpeza. Sólo Dios te puede dar vida eterna, por medio de Su Hijo y Su Santo Espíritu. Busque directamente a Dios, a quien hallará en Su hijo Jesucristo, comforme a las Sagradas Escrituras. Sea honesto y Él será fiel con usted.

 

Él le está ofreciendo el perdón de sus pecados, para limpiarlo mediante la fe con la sangre de Su Hijo Jesucristo. También ha prometido venir entonces a morar en su espíritu, por medio del Espíritu Santo, para regenerarle, renovar su alma, vivificarle en las debilidades, inspirarle, enseñarle, comunicarle todo lo que Él es y ha hecho por usted; también para corregirle y fortalecerle interiormente para el supremo bien.

 

Usted mismo sería culpable, si rechaza o rehúsa esta bendición. El remordimiento le perseguirá siempre.

 

Dígale, pues, a Jesucristo, que usted cree en Él, por Su gracia, y le recibe, y de todo el corazón le entrega su vida. Pídale también con confianza que le guíe a usted y a los suyos. No espere a los demás. Recíbale usted primero, para que los suyos lo reciban más fácil. 

 

Sea bautizado en Cristo. Sea un verdadero cristiano. Forme parte de la familia de Dios, que es una sola, formada por todos sus verdaderos hijos, aquellos que le creen y han sido perdonados de sus pecados, al ser comprados eternamente por la sangre de Cristo, y regenerados para siempre por Su Espíritu.

 

Reúnase con cristianos genuinos para agradecer y adorar a Dios, y aprender considerando Su Palabra, Las Sagradas Escrituras, y para animarse para hacer el Bien con la ayuda de Dios. Prepárese para la manifestación del reino de Dios que está cerca. 

 

No se deje distraer, ni arrastrar por el diablo. Enfóquese de lleno en Jesucristo, y conocerá de verdad a Dios, Su amor, Su plan y Su propósito.

 

Dios quiere que usted le conozca verdaderamente como a Padre, y se goce con Él, y con lo que Él ha hecho, y con lo que se ha propuesto hacer con los que le aman y reciben con confianza.

 

Jesucristo interviene. Su Espíritu se está moviendo y actuando.

 

No todo será siempre guerras, masacres, alborotos, terremotos, hambres, desastres, enfermedades, injusticias, violencia y maldad. Estos son los estertores finales de este sistema del mundo, los dolores de parto cada vez más frecuentes e intensos por la maldad en la tierra. Alboreará, y pronto se verá la manifestación del reino de los cielos con la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Espérelo. Viene pronto.

 

Encare la vida con la ayuda del Divino Espíritu. Mejórela desde ya con Jesucristo. Su confianza en Él le permite salvarle. Su incredulidad y rebelión le deshonran y harán que permanezca sobre usted la condenación eterna.

 

Usted no está sólo. Dios está con usted y por usted; pero usted debe recibirlo por Su gracia. Nosotros, los cristianos, también estamos por usted. Decídase.

 

Este mensaje delante de usted, significa que usted ya ha sido llamado. No tenemos excusa.

 

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